El PP, antes que el Gobierno, necesitaba el respaldo de la monarquía para autenticar la vía de la aplicación del 155, la de la aplicación de la Ley más allá de cualquier posibilidad real de diálogo, la de la aplicación punitiva, la que coloca el foco en la foto fija de la imposición, la energía en el golpe desde la mirada hacia los intereses de España pero el absoluto oscurecimiento de los millones de catalanes pronunciándose por un cambio y, ya no digamos, del millar de heridos en una jornada modélicamente pacífica.

Ayer el monarca, en aras de servir a los intereses del PP, que son los suyos, cayó en esa imagen de falta de empatía, lenguaje que descarta el diálogo con una parte tan sensible de la sociedad catalana y desactiva la conciliación, gravedad en el uso de la fuerza, ausencia de humanismo…

 

 

No es una buena elección de movimiento pensando en el largo plazo. Y es que sigue pendiente, desde la ética y desde la coherencia, el referéndum como mínimo –lo más justo, de entrada, sería la restitución del status de la República elegido por sufragio y vigente antes del golpe de Estado del 36– para que el pueblo decida la fórmula sobre la que debe girar el parlamentarismo democrático: monarquía, república… No hay que olvidar que los Borbones han vuelto a reinar en el país por imposición del dictador sanguinario que encabezó el golpe de Estado del 36. A su muerte, la supuesta Transición se quedó en el camino cuando no nos fueron restituidos los mecanismos de Gobierno que regulaban la convivencia de los españoles ni la legitimidad de las nacionalidades históricas para hacer valer, dentro de una fórmula federalista a la que tendía el republicanismo masacrado, sus estatutos de autonomía cercenados cuando no respondidos con el abuso de posición dominante (Gobierno de Aznar).

Queda pues pendiente, sin necesidad de que nos lo recuerde el ejercicio de ciega imposición de Felipe de Borbón, el referéndum MONARQUÍA o REPÚBLICA, siquiera para que el pueblo español, mayoritariamente, se empecine en obviar las lecciones de la Historia.