La necesidad y la conveniencia de articular en áreas metropolitanas la vida de los ciudadanos de grandes urbes y de sus poblaciones satélites fue reconocida con éxito por los países con mayor índice de desarrollo humano hace ya décadas. El caso de Alemania es paradigmático. No se trató, en ningún caso, de un simple juego de palabras. La génesis de esas figuras, espejadas en un modelo real y que funciona con el paso del tiempo, presentaba muchas ventajas y ningún inconveniente. A saber:

– Vertebrar la relación entre los habitantes de la capital y los de los núcleos satélites

–Racionalizar el uso de los recursos disponibles. Repartir los costes de servicios básicos, sacándoles el máximo partido, y potenciar la ratio entre euro invertido y repercusión obtenida

-Facilitar el transporte entre los centros de trabajo y de ocio con una concepción global, que lleve a tratar como ciudadanos en igualdad de condiciones a todos los que viven bajo el paraguas del área.

-Afrontar solidariamente las inversiones infraestructurales que importan a todos los habitantes.

–Concebir, desde un enfoque también de interés mancomunal, la ordenación del territorio a la hora de decidir sobre donde ubicar los polos de interés –fabril, tecnológico, comercial, de protección natural, agropecuario, residencial etc.- allí donde se conjugan la conveniencia, la tradición, la mejor capacidad y las ventajas en los aspectos de competitividad, de incremento de la calidad de vida, de disposición de infraestructuras de comunicación, de necesidad de conservación del medio, de distribución de la población y su fijación, etc.

–Obtención de mayores y mejores recursos e inversiones por parte de Administraciones supra metropolitanas en razón a factores de mayor población pero también de mejor planificación y mayor visibilidad en los conciertos regional estatal y europeo.

 

A todas estas razones intrínsecas hay que sumar siempre las que vienen dictadas por la necesidad de potenciar, desde un análisis DAFO, las oportunidades y las ventajas competitivas con relación a lo que el área metropolitana puede ofrecer fuera de sus fronteras.

Hoy no se concibe el éxito de una fórmula coexistencial si no es, al mismo tiempo, desde el desarrollo de la potencialidad de una comarca. Desde esta aceptación, el área metropolitana de A Coruña ha de contemplar a los ciudadanos no sólo desde el hecho de que sus vidas transcurren dentro de unos límites geográficos. También tiene que acoger a los municipios que, apoyados los unos en los otros, atesoran una oferta diferencial por su excelencia valorable altamente en los mercados internacionales, por los operadores turísticos, en los circuitos culturales, en el mundo de la investigación y de los Congresos, en el ámbito sanitario, en la producción acuícola, en la propia ordenación del territorio…

Respondiendo a las dos perspectivas, la relacional y la productiva, es claro que el área metropolitana de A Coruña debe incluir en su conformación a los municipios de Carballo, Malpica, Laracha, Betanzos. Su identidad no es separable del hecho de que su población y su fuerza laboral está umbilicalmente unida a la de la capital; pero, además, la reserva Betanzos-As Mariñas, tanto como Bergantiños, Malpica, Caión son granero de cercanía para toda la población, completan un mapa en el que conviven servicios, naturaleza, sector primario e industrial y poseen oportunidades suficientes en productos diferenciales que están en vías de consolidar la fijación de población en áreas rurales, verdadero pulmón para el ámbito más densamente poblado, y haciendo que tanto el grado de autosuficiencia como la importancia de la metrópoli en el exterior aumenten gradualmente, con la consiguiente mejora en las perspectivas de oportunidades de trabajo a la vez que se frena la congestión del área capitalina con todo lo que esta conllevaría de negativo.

Pero si fundamental es la visión global y de futuro a la hora de concebir los límites -siempre revisables- del área metropolitana, tan importante es superar la actuación partidista que pueda obstaculizar acuerdos y la propia génesis del área metropolitana, argumentando razones espurias y egoístas.

Lo importante, en este punto de la Historia, es llegar al pacto de impulsar el área metropolitana de A Coruña cuanto antes, dejando abierta siempre el diálogo la susceptibilidad de introducir cambios en su conformación si a todos convieniese.

 

images

 

© El Correo Gallego