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Se consumó la asignación. Los senadores y las senadoras ya están ¡bien pagaos!

Pero, ¿de qué trataba esa polémica sobre el cobro de una indemnización por parte de los Senadores? Su trabajo y su dedicación son arduos. Tanto que necesitan ser compensados cual lo son los trabajadores de sol a sombra en el comercio, en la hostelería, en las obras, en la enfermería y por doquier en todos los ámbitos donde se contrata por obra durante horas o días y luego se envía al paro al personal el fin de semana.

Necesitan y merecen esa indemnización sus señorías por haber tratado asuntos del mayor interés social desde el día después de las elecciones de Diciembre. Su desvelo en buscar otro tratamiento para los problemas de los ciudadanos en su comunidad autónoma hace innecesaria la figura del defensor del pueblo e incluso del siempre diletante Tribunal Constitucional, una verdadera fábrica de intransigencia y acrecentamiento de los conflictos históricos.

Pero ¡ahí han estado los senadores! Volcados durante estos seis meses en arbitrar fórmulas de compensación interterritorial y tirando de las orejas a De Guindos por atribuir el crecimiento del déficit a las Administraciones autonómicas y locales, las más cercanas al pueblo. Han sido estas, que han paliado la inacción del Estado con la ayuda del voluntariado para dignificar la vida de los desestructurados, las responsables del despilfarro, y no la Administración del Estado con sus consabidos chocolates del loro para sus señorías, sus aportaciones a la banca con el dinero del contribuyente, sus amnistías fiscales, su aplicación de tipos de gravamen ridículos a las grandes fortunas y a los salarios de los grandes directivos…

Lo más destacado en el diario de sesiones del Senado durante este semestre ha sido su instrumentación como refugio para los corruptos y ladrones que se parapetan tras el aforamiento con el respaldo de los campeones de la transparencia, preocupados porque no se haga “causa general” contra su Partido por el hecho de que su mayoría absoluta en el Senado les sirva para acoger en esa cueva a sus ladrones, que se pueden haber enriquecido pero que también han ayudado a financiar campañas. Su inmunidad es el premio por haber echado mano a la Caja Común y haber cobrado mordidas por adjudicaciones infladas a las grandes empresas; una inflación que han soportado los ciudadanos y que han sufrido y sufren en forma de recortes en prestaciones básicas y la vuelta a situaciones decimonónicas, como la construcción de barracones para alojar aulas.

¡Qué paradoja que senadores con la trayectoria personal del señor Buitrón hayan sucumbido al anzuelo de un hedonismo mal entendido, a costa de la clase trabajadora y exento de conciencia ética, para reivindicar pago por la inacción!. ¡LUZ Y TAQUÍGRAFOS! Una auditoría bien rápida demostraría que el diario de sesiones de este semestre refleja una falta de asignación, la ausencia de propuestas, mociones, debates, el cero absoluto en el tratamiento de cualquier asunto relacionado con la ciudadanía. La asistencia a las sesiones ha sido prácticamente nula, aunque la laxitud en el libro de estilo del Senado convierte en legal la obscenidad y establece que los senadores no tienen que dar cuenta de la naturaleza de sus costosos viajes y gestiones dada la discreción y diversidad con la que pueden reservarse el derecho a tratar los asuntos de Estado desde un enfoque multiforme. Y para esos viajes cuentan con partidas adicionales cuantiosas.

La mayoría de estas señorías que reivindican su indemnización tienen el culo asegurado. Sólo tienen que suspender sus excedencias para recuperar sus puestos en la función pública, en la Universidad, etc. cual hiciera Paco Vázquez al volver de su escondite en la Santa Sede. Al día siguiente ya reingreso en el Cuerpo de inspectores de Trabajo para iniciar una serie de viajes, en horario laboral, para respaldar a Caballero en Vigo, a Orozco en Lugo, etc. etc. Todo previo a alcanzar su jubilación y tener derecho a la prestación del subsidio íntegra, a la par que sentirse útil a la sociedad como inspector de trabajo.

Cualquier voluntario de los que llevan la comida a las familias con menos recursos en Oleiros o en cualquier otro ayuntamiento –esas instituciones que De Guindos considera culpables del déficit en sus chascarrillos con el ladrocinio de la Troika-, o asean a los discapacitados tienen este semestre, y los anteriores, una hoja de servicios que reduce aún más a cero la utilidad social de los Senadores, que piden esa asignación dineraria cual muertos de hambre. Pero les digo que en las casas humildes por cuyo bienestar se desvelan no falta un muñón de chorizo, unos tacos de queso y un brik de tinto para calmar sus apetitos. Aunque para calmarlos más bien les sentaría una buena ración de vara con veneno amasado, el de la repugnancia que nos provoca su insensibilidad social. Para completar el tratamiento: picado de morrillo, el consabido “cargar areón en la carroceta”, limpiar el culo a quienes ya no controlan los esfínteres o acompañar a los que están en el trance de superar síndromes… Pero, ¿quién les hará ver a ellos que su adicción es la más onerosa?

Esta cuestión suma en el debe de una Institución inservible, con funciones que pueden y deben de ejercer los diálogos entre el Estado, las CC.AA. y estas entre sí. ¡SUPRESIÓN DEL SENADO YA! ¡Equiparación de derechos laborales de todos los ciudadanos y supresión de privilegios Ya! Pero los partidos constitucionalistas sobre los que afirman los Señores Blanco Valdés y Barreiro Rivas descansa el modelo de Estado fiable y con estabilidad democrática se oponen. Centremos pues el asunto. Sólo los ciudadanos, con instrumentos pacíficos pero enérgicos, podemos remover sus posaderas de sus destinos dorados de privilegio anacrónico.

 

los senadores reclaman indemnización