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Los “periodistas políticos” de medio pelo, esos que se prodigan en los medios pululando de programa en programa, sacando miga hasta de lo intencional, ven como el filón tiene una nueva veta nada desdeñable hasta el 26 J, y aún más allá a raíz de los resultados que arrojen los comicios. Pareciera que el ser humano hubiera estandarizado sus capacidades y humores, sus ritmos circadianos, también con relación a su disposición para recibir mensajes: de 7 a 10 la capacidad analítica a tope, y compromiso para saber. La SER, la COPE, ES RADIO, ONDA CERO, RADIO GALEGA… nos machacan todos los días sobre el significado oculto tras los movimientos y palabras no sólo de los líderes de la Cosa Pública sino también de los actores secundarios, dando vueltas a los mismos asuntos hasta el paroxismo. De 10:30 en adelante, variedades terrenales intrascendentes; por la tarde distracción y por la noche más distracción, frivolidad, chismorreo y el recurso del sarcasmo. Así nos deben de ver los analistas y sociólogos, todos los sesudos periodistas políticos profesionales, muchos de ellos oscuros, pero que son expertos en todo. Están en antena, en el aire, ubicuos y a menudo malacompañando  el enfrentamiento con la terca realidad que sigue su curso en las calles. A veces reaparecen al mediodía para la denuncia. Ya por la noche se reagrupan en sus nidos sectarios, cerrando filas y anticipando el día después.

En todo ese ejercicio del derroche intelectual han estado ausentes los problemas de los ciudadanos de a pie derivados de la falta de diálogo y de consenso a la hora de gobernar, desde el privilegio. Los debates y tertulias ahondan en los matices más triviales de la teatralización de los líderes en sus ejercicios de ritmos, oportunidades, acercamientos y distancias. Se le saca punta a lo más trivial y, por contra, se desecha por populista toda referencia a las urgencias de la clase media y de los desestructurados, más aun cuando aparece un periodista con formación consolidada hablando de modelos de Estado y de teoría económica. Se ningunea desde la catalogación de los distintos como aventureros para que solo tenga cancha la ignorancia.

De poco sirve el esfuerzo formativo en las escuelas si al llegar a casa nuestros hijos se encuentran sin saberlo inmersos en cruzadas interesadas en favor de la ignorancia que llevan adelante los grandes grupos de comunicación con la actuación necesaria y concertada de esos plumillas consagrados que cortan el paso a cualquier aire de divergencia. El resultado es evidente y lamentable a poco que veamos unas entrevistas a la gente de lo común en cualquier calle de España sobre un tema de actualidad.

Hace días entrevistaban a unas madres ecuatorianas en la Zona Cero del reciente terremoto. La sintaxis de su castellano era perfecta y había un trato exquisito a la variedad del léxico, aun cuando las circunstancias eran adversas. Con lágrimas en los ojos, hablaban de reconstrucción, de esperanza de futuro, de arrimar el hombro y agradecían la ayuda de sus hermanos colombianos para con el pueblo ecuatoriano. Pensé para mis adentros que mucho camino tiene este país por recorrer para recuperar la cultura y el ejercicio de la pluralidad como el primer elemento transformador. Acto seguido pinche la 2 para ver documentales sobre bichos.