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Hay quien dice que “las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes”.

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado

 

Como si la elegancia tuviese relación con el número de prendas sobre el cuerpo, mal que les pese a las bloggers de moda. No, la elegancia tiene más que ver con la persona que con la prenda. Hay hombres y mujeres que lucen con mucha más elegancia unas fanequeras del rastro que vestidos o trajes de 3.000 euros. Cuestión de percha. Otra concepción del mainstream de moda es que la elegancia la da la marca. Llevas el mismo bolso, pero sin el Prada, o el Bimba y ya no eres elegante. Mamarrachadas. Si nos gustan las marcas es por tendencia, y no elegancia. Por mucho que insistamos en que las costuras de Lacoste son mejores y las de Primark peores. Y os lo dice un tipo sin percha. Con la elegancia donde nunca da el sol.

Comento esto a colación de las controvertidas palabras del alcalde de Granada en el acto de entrega de premios a los mejores expedientes de selectividad de este año. El señor eligió mal las palabras: “Las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes; y los hombres, cuanto más vestidos, más elegantes”. Para más inri, en una ceremonia que premia la excelencia académica, ergo —en teoría– intelectual. Pocas luces. No me parecería esto tan grave si no fuese porque ha vuelto a dejar en evidencia el machismo latente en nuestro país, todavía con un lastre patriarcalista insalvable. Comentaba un conocido intelectual del ámbito periodístico, a raíz del acontecimiento, lo siguiente:

 

“Los mismos que comentan la elegancia de las estrellas que enseñan el culo sobre la alfombra roja de los saraos; los mismos que destacan lo deslumbrante de una transparencia que dejan ver hasta donde la tripa pierde su casto nombre; los mismos que publican las fotos de unas piernas en toda su dimensión longitudinal; por tanto, los que hacen que sea verdad que la desnudez forma parte de la elegancia, son los que se escandalizan de la chorrada de bar del alcalde. Eso sí que es doble moral”

 

No achacaré estas cosas a temas de edad, porque conozco a personas de 90 años más transigentes que muchas de 20. No, es un tema de libertades y complejos. La doble moral no está en criticar las palabras del alcalde de Granada y sacarse al mismo tiempo un selfie enseñando cacha, porque eso entra dentro de la libertad personal y privada de cada uno. La doble moral está en dejar pasar estas palabras machistas durante un acto institucional de este representante público como un comentario desafortunao sin importancia mientras se trata de criminalizar a Guillermo Zapata por un tuit sacado de contexto y escrito hace más de cuatro años, cuando ni era un cargo público ni se le esperaba.

Cochita Wurst, y toma elegancia

Cochita Wurst, y toma elegancia