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El humor negro respecto de los judíos o las víctimas del terrorismo en Twitter está fuera de lugar. Tolerancia cero.

Pero ¿Qué decir de las opiniones con desarrollo concienzudo de los Hermann Tersch, Jaime González, Marta, Isabel Durán, Carmen Tomás, Salvador Sostres, Alfonso Merlos, Jiménez Losantos y un largo etcétera que se refieren a la situación política actual, con el ascenso de nuevas opciones fuera del bipartidismo, como un calco de lo que ocurrió con el Frente Popular en el 36? Hacen, como lo hizo también buena parte de la clase política del PP, con Aguirre a la cabeza, un llamamiento, subliminal o explícito, para impedir que el país caiga en manos de formaciones emergentes sensible a la realidad de los ciudadanos. Llaman a reproducir de nuevo el desacato a la decisión de los votantes y eso en si mismo sí es constitutivo de delito porque, no lo olvidemos, alcaldes y concejales del Frente popular fueron asesinados sumariamente como primer estadio del genocidio que seguiría instigado por la oligarquía y los militares.

Todos los días desarrollan desde sus medios y comparecencias una defensa del golpismo execrable cuando aun hay miles de asesinados por el régimen sepultados en las cunetas. Sin embargo la nueva Ley de Seguridad Ciudadana no contempla supuestos en los que penalizar tanta defensa del fascismo criminal, asesino. Está más centrada en castigar la resistencia pacífica frente a los desahucios o los atentados medioambientales. Está más ocupada en multar la manifestación popular pacífica frente a las sedes Institucionales para exigir a los representantes políticos electos que hablen con el pueblo. Está centrada en secuestrar el avance democrático que suponía la presencia de móviles que en cualquier momento pueden servir de testimonio coercitivo frente al ejercicio de abuso de la fuerza.

Es muy chusco escuchar en las emisoras de la Conferencia episcopal como se llama asesinas a las mujeres que planifican su maternidad, o como se advierte de que las mareas persiguen la destrucción de España como en su día el Frente Popular. Es aleccionador escuchar a algunos que incluso dirigen secciones informativas en cadenas y diarios llamar zorra a una educadora sexual o perra comunista a una alcaldesa que, aun cumpliendo la ley de tener al menos una bandera española en el consistorio, decide mostrar con orgullo la bandera republicana o la del orgullo gay, toda vez que ambas son ya, afortunadamente, rehabilitadas y reconocidas de uso legal.

Y lo más preocupante es que en el coro de los que le ríen las gracietas a Jiménez Losantos, además de Bieito Rubido y los de siempre, figura también el Vicepresidente de Comunicación del Partido que gobierna, Pablo Casado, que sis poder desligarse de su condición de hombre de Estado, acompañaba el coro de risas ayer cuando Losantos ninguneaba a Alexis Tsipras, del que decía que no tenía ningún plan como no fuera hundir a su país, y le llamaba “Alexis Chiripas”. Pablo Casado, alto cargo del Partido en el Gobierno, participaba de la mofa. Si Varufakis se hubiera reído públicamente de Rajoy –y motivos no le faltaban despúes de su ejercicio de prepotencia hace dos meses dándole lecciones públicas por Europa adelante al gobierno heleno- las emisoras y la prensa del sindicato del odio habrían hecho de ello una “causa nacional”, y pedirían la llamada a consultas del embajador de Grecia en España.

Mientras tanto, los community managers del PP y sus esbirros ideológicos siguen buceando en los twitters de los bolivarianos.

 

 

http://www.publico.es/politica/rajoy-grecia-no-pasar-espana.html