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Nadie puede darnos lecciones de transparencia, miren ustedes. En esto hay que darle la razón a Loriano. Lo nuestro en las urnas ha sido un problema de piel y, por supuesto, un efecto del uso malévolo de medios de comunicación al servicio de ese populismo de extrema izquierda que pone en peligro nuestra democracia.

Porque mientras esos populistas bolivarianos enredan y amenazan desde el minuto cero las tradiciones enraizadas en nuestro pueblo, nosotros podemos afirmar sin rubor que hemos sido los campeones de la transparencia en nuestra forma de hacer política, en nuestra toma de decisiones en todos y cada uno de nuestros ámbitos de actuación. Asignamos con transparencia contratos a la Pürtel, llevamos 30 años financiándonos con las donaciones de empresarios amigos, favorecidos por nuestras contrataciones; también con absoluta transparencia nuestros varones y alcaldes por doquier han percibido comisiones por sus tratos de favor, por sus tráficos de influencias; han sido transparentes en su asignación de dietas para pernoctar en hoteles de lujo con derecho a gin tonics después de viajar en clase business. La transparencia ha guiado la asignación de blindajes a directivos de las cajas, el otorgamiento de grandes compensaciones económicas por llevar a la ruina a entidades que hemos rescatado con el dinero recortado de las prestaciones sociales para luego venderlas por cuatro perras a manos privadas amigas que reservan puestos en sus consejos para cuando dejemos la poltrona.

Ha sido transparente nuestra concesión de ayudas a fondo perdido a eléctricas que falseaban sus balances con nuestra aprobación para poder imponer peajes a bienes de primera necesidad al conjunto de los contribuyentes; como transparente ha sido la autorización partidista de los fondos de las diputaciones, la eliminación de los derechos de los trabajadores y el establecimiento de condiciones salariales y horarios de trabajo que conducen a una nueva clase de población activa bajo el umbral de la pobreza.

Transparente, miren ustedes, ha sido nuestro misión del deber de vigilar el uso de las visas de nuestros varones viajando por la geografía peninsular e insular para atender asuntos amorosos y de cacerías. Como transparente sigue siendo la derivación del negocio sanitario hacia los hospitales privados mientras se suprimen camas en el sector público. Hemos retirado con transparencia ayudas a la dependencia, partidas para casas de acogida de mujeres maltratadas, para dotación de personal de apoyo para atender a mayores a discapacitados y a comunidades terapéuticas. Con igual transparencia hemos amnistiado a los grandes defraudadores, mantenemos las condiciones impositivas favorables para las grandes fortunas y obtenemos el grueso de los ingresos de la presión sobre la clase media para responder así al objetivo transparente de construir una sociedad cada día más desigualitaria, porque reconocemos con transparencia que nuestro ADN está en la conceptuación de que sólo desde la acentuación de la brecha entre ricos y pobres se da reproducción fiel al mundo de privilegios que queremos para perpetuarnos como opción. Una opción que ha recibido el apoyo la mayoría de los españoles y que confiamos seguirá siendo así, porque así lo avala nuestra vocación de transparencia en la perseverancia de políticas corruptas. Muchas gracias.