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Existe un enemigo común. ¡Claro que existe! Némesis de la sociedad y sus individuos. Un adversario impolítico insaciable que no distingue ideas o fronteras.

“Sin miedo, sientes que la vida está contigo” Pedro Zerolo

Por su capricho, se ha ido un luchador también incansable. Una de esas personas que entran en política y se van con los mismos valores. Con unas ideas claras que no son producto del marketing ni están sujetas a intereses espurios. Pedro Zerolo, el ya histórico dirigente y militante socialista, ha caído, a pesar de su tenacidad, en las garras de ese enemigo común. Un contrincante que no gobierna allende ningún océano en alguna nación oscurantista; que no decapita, ni bombardea, ni atenta; pero que a la vez no entiende de edades, de clase social o de justicia. Es el enemigo del ser humano para este siglo. Es el mil veces maldito cáncer.

Cuando se habla de Zapatero, existe un momento en el que se dice: “Bueno, la primera legislatura no fue tan mala”. Falso, no es que no fuera tan mala, es que no somos conscientes de la importancia sociopolítica de esos primeros cuatro años. Fueron momentos de ruptura con el régimen, de aupar al país a la vanguardia de los derechos humanos y la igualdad. Fueron años que tendremos que contar a las generaciones venideras. Pues con la muerte de Pedro Zerolo, una parte de esos años se ha ido.

Se ha ido un hombre que nació durante el exilio de su padre en Venezuela, que volvió y se formó en derecho para liderar las principales demandas del COGAM (actual FELGTB) y que, desde sus primeros pasos en política, se involucró en movimientos sociales de la ciudad de Madrid para terminar siendo uno de los principales impulsores de la Ley de Matrimonio Homosexual, a pesar de todas las trabas institucionales. Luchó contra toda esa oposición encarnada en aquella famosa intervención en el Senado de Aquilino Polaino (convocado como experto por iniciativa del Partido Popular) en la que se calificó la homosexualidad como “patología y trastorno emotivo”, expresando que “muchos homosexuales tienen antecedentes de violación sexual desde pequeños“. Pero esto no fue suficiente para evitar el progreso de una sociedad que ya se encontraba por encima de esa anquilosada forma de pensar. Porque España estaba por el amor. Y si existe una sola cosa que hace que este mundo no sea un purgatorio anticipado, es precisamente el amor en sentido holístico.

Es difícil pensar cómo un hombre cuyas ideas inquebrantables arraigaban, que nunca se dio por vencido, tuvo que claudicar ante una enfermedad. Y es que aunque muchas veces el hombre es un lobo para el hombre, la experiencia nos dice que el enemigo más terrible del ser humano no está en Oriente Medio, ni en Corea, no. El enemigo del siglo XXI no se llama Bildu o Podemos. Ni siquiera ETA. El enemigo del ser humano para este tiempo se llama cáncer. Y para combatirlo no hacen falta armas, ni pactos transoceánicos. Hace falta invertir en investigación, en educación y en sanidad; no recortar.

Pedro Zerolo ya forma parte de la historia del progreso de este país y, aunque el cáncer se haya llevado su cuerpo, sus ideas ya permanecen en nosotros para siempre. Y acabaremos ganando la batalla al cáncer. Por él, y por todas las personas que tienen que enfrentarse cara a cara con este enemigo sin rostro.

Dedicado a todas las víctimas de cáncer de páncreas y a todas las personas que, día a día luchan contra el cáncer.
Sergio Casal