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He tenido una excursión del “cole” al Congreso de los Diputados que ha despertado en mi un sentimiento encontrado de nostalgia.

El bocata y la mochila. Las fotos de grupo. La ilusión por lo desconocido. Incluso el olor de un día pre estival lleno de luz. Pocas veces tenemos la oportunidad de volver a los 6 años. El profe, los compañeros, la guía…, la guía…

Pilar Marcos, excorresponsal de El País, ahora diputada del PP

 
… la guía facilitó ese viaje atrás en el tiempo, ya lo creo.. La diputada del partido popular Pilar Marcos, tras guiarnos por rincones históricos de la Cámara Baja, comenzó una especie de coloquio sobre actualidad política bajo la atenta mirada del llienzo del presidente Sagasta, que terminó convirtiéndose en una deriva partidista de lo más contradictoria.

En los regímenes autoritarios, si hay algo que tienes por descontado, es seguridad

Una vez hubo leído los resultados electorales obtenidos por el bipartidismo desde los tiempos de la Reconquista –extraídos de un fondo bibliográfico tan académicamente respetable como es la Wikipedia–, llegó el entretenido momento de su interpretación de la realidad política contemporánea. Una curiosa visión en la cual dejó perlas del tipo:

Durante los primeros años de la democracia, el goteo diario de asesinatos de ETA era insostenible, no había forma de pararlo. Si algo tenía el Régimen por descontado, era la seguridad“.

Fue oír la palabra seguridad en ese contexto y se me erizó el vello: “Bueno –interrumpí– , seguridad…, siempre y cuando estuvieses de acuerdo con el Régimen”. Pues bien, ahí donde cualquier adversario político del Partido Popular hubiese esperado una contrarréplica del estilo: “No…, me refiero a la seguridad autoritaria de una dictadura…, porque ETA, y las armas y bla, bla bla…” (lo que viene siendo una justificación de la afirmación anterior), yo me encuentro con un directo de derechas que me tumba definitivamente (leyenda de la imagen):

“No no, la seguridad estaba ahí, luego tu decidías si querías salirte de esa seguridad”.

Ah… vale… Es que estaba yo confundido con esto de la libertad de pensamiento. Resulta que tener ideología es renunciar motu proprio a la seguridad. Claro, si es que no se puede estar en misa y repicando. La vida, la integridad física y el honor no son derechos humanos universales. Son derechos por encima de nuestras posibilidades, como las aceitunas gratis con la caña; un lujo. “Nin que isto fora un bar“, que diría Miro Pereira.

Extraditar a los ministros franquistas es una insensatez

Y es que no quedó ahí el tema del Franquismo. Un compañero –extrañado por la respuesta anterior– decidió preguntar a la diputada su opinión personal respecto de la petición de extradición de altos cargos franquistas, a la cual el Gobierno (y el PSOE) decidieron hacer caso omiso:

“¿Ancianos de qué años y con qué cargos? Me parece una insensatez”.

Cargos de crímenes contra la humanidad en un país en el cual los verdugos no han sido juzgados. A mi, señora Marcos, lo que me parece ya no una insensatez, sino una falta de humanidad, es que por la falta de justicia sobre la que se ha construido nuestro régimen, nuestros mayores tengan que estar cada jueves saliendo a la calle para pedir al Gobierno que les permita simplemente saber en qué fosa común fueron arrojados sus hermanos y padres. Pero en lugar de justicia, lo que el Partido Popular promueve es la eliminación de la Oficina de víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura y la derogación de facto de la Ley de Memoria Histórica (2007). Y luego viene esta señora a decir que la petición de la juez argentina María Servini es una “insensatez“. Reabrir viejas heridas suelen argumentar. Lo que parecen no entender es que no se puede reabrir una herida cuando todavía no ha sido cerrada.

http://verdadjusticiareparacion.blogspot.com.es/

Fotografía: Sergio Casal

Fan número uno de Merkel y Aznar

Por otro lado tengo la estúpida idea de que, a día de hoy, hasta José María Aznar cree que la intervención en Irak de 2003 fue un absoluto desastre. ¡Iluso de mí!

Él mismo se desdijo de sus palabras de 2003 durante una conferencia de 2007 en Pozuelo de Alarcón: “Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva y no las había, yo lo sé ahora”. Pues fui crédulo al pensar que en el PP ya habían tomado nota. ¿Adivinan quién defiende la intervención en Irak sin complejos? ¡Sí! Pilar Marcos. Una española de pro. Una persona que, lejos de ponerle un solo pero a la gestión de Aznar, lo eleva (junto a Angela Merkel) hasta su ideal de líder político:

“Soy fan número uno de Merkel y de José María Aznar”.

Ahora se entiende. No tiene esta persona problemas en destilar ese conservadurismo rancio que ahora muchos tratan de ocultar tras perfumes de reformismo y naranjismo. No negaré que esta “excursión” al pasado ha sido una experiencia agridulce. Pero a pesar de los ganchos y directos recibidos, uno agradece que las personas vayan con sus ideas de cara. Porque por mucho que exista deseo de convertir en hermoso lo feo, donde fuego se prende, humo sale.