ENLACE A LA CAMPAÑA

 

Fragmento de “El último periodista” (leer gratis novela en Scribd):

[… En el Ribeiro la mayor parte de las abejas habían muerto como consecuencia del uso de potentes pesticidas neurotóxicos, fabricados por Farmaceúticas germanas bajo patente estadounidense y utilizados para fumigar eucaliptos, para tratar el maíz, o para combatir las hierbas malas.

El herbicida risofato estaba detrás de la disminución alarmante de las abejas. Y sin abejas, sin polinización, estaba en peligro la biodiversidad y el sostenimiento del Sistema. Los grandes monopolios farmacéuticos pusieron el acento en culpar de la desaparición de las colmenas al bacilo “Paenibacillus larvae”, pero esta enfermedad sólo atacaba a las larvas de abeja. ¿Cómo explicar entonces la muerte masiva de las adultas?. Con los pesticidas tradicionales eran precisas dosis importantes para acabar con su vida, pero con “Lenopril” o con “Sudacloprid”, diseñados a partir de la nicotina, una dosis de ¡cinco nanogramos” ya resultaba letal. En Francia sí se habían adelantado a prohibirlos por su potencialidad como cancerígeno, por afectar a la tiroides y, sobre todo, por el efecto sobre las colonias de abejas, como también alertaban desde la misma Alemania, sede de Rayer o Masf, donde estaba prohibido el tratamiento de semillas con nicotinoides.

Pero España, como el tercer mundo, seguía siendo un país de legislación laxa respecto al uso de biocidas, pesticidas y plantación de transgénicos. En casa había percibido sobremanera la disminución del número de abejas. De las cinco colmenas que tenía la abuela al lado del río se conservaba una a media ocupación.

Gervasio y Antonio se habían negado de momento a importar semillas de maíz transgénico con una toxina que acababa afectando a las colmenas y la miel. En buena parte de Europa estaba prohibido pero no en España. Gervasio no quería ser alarmista pero sabía que el gusano del maíz había desarrollado resistencias frente al “Xz” y que la solución sugerida por la productora era intensificar el uso del pesticida que sí resistían bien un número de hierbas invasoras que acababan por malograr la cosecha si a su vez no se irrigaban con potentes agentes agrotóxicos. Era una espiral de uso de tóxicos y Gervasio ignoraba cuanto tiempo podríamos seguir viviendo de espaldas a una oferta monopolística de biotecnología que requería de un esfuerzo sin compensación para los agricultores y con enorme potencial contaminante.

Al parecer gran parte de esa producción en suelo nacional de transgénicos XZ, con aporte complementario de antibióticos y hormonas, era la base de la alimentación de pollos, cerdos y vacas producidos industrialmente para atender a un mercado en crecimiento exponencial. ]

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