TRATADO DE LIBRE COMERCIO E INVERSIONES

 

El bipartito europeo tiene en mente firmar con los EE.UU. de Norteamérica el Tratado de libre Comercio, que vendrá a permitir, si el empoderamiento de la población civil rebelada no lo impide, que las grandes empresas transnacionales puedan llevar a los tribunales a los Estados que promulgan leyes que obstaculizan sus negocios. Estos, para no pagar multas gravosas pero sobre todo por su grado de connivencia con esas firmas todopoderosas, no pondrán ya objeción a la venta de carne hormonada o clorada, o a la práctica del fracking, o a la comercialización de soja y maíz transgénicos.

Los medios de comunicación de masas, una vez más, oscurecen este asunto del que ya están de vuelta en Latinoamérica, donde costó y sigue costando sangre sudor y lágrimas defender la soberanía nacional frente al abusador del norte. Poco o nulo apoyo se recibió por parte de Felipe González o Aznar -ahora autoerigidos en iconos de la lucha por la democracia- en Venezuela, Argentina, Chile, Bolivia, Honduras, Ecuador… en ese proceso de lucha desigual del cono SUR frente al imperialismo yanqui –de Comercio Justo frente al Libre Comercio y la invasión de las patentes USA subvencionadas por el Gobierno, y de sus políticas de abuso de posición dominante en la política de precios. El futuro de los cafeteros colombianos era masacrado en los parquets de Nueva York y Londres arrastrando a los campesinos a la producción de droga para sobrevivir-. En aquel escenario previo a la explosión necesaria del bolivarismo en el que afloraban unos pocos hombres ricos bien relacionados con Washington hacían amistades duraderas los presidentes del Reino de España. El amigo venezolano de González obviamente, no era Hugo Chávez, sino Carlos Andrés Pérez, que tenía al país sumido en la miseria y el analfabetismo.

El Tratado de Libre Comercio, de aprobarse en Europa, entregaría de facto el control en materia medioambiental y de salud pública a las multinacionales, para las que no somos más que un objetivo para hacer caja. El Gobierno español es una de las instancias que lleva las negociaciones en secreto, lo que representa una ignominia para un país que dice ser libre y democrático y no es más que un títere que calla y otorga cuando tose el primo de Zumosol: caso Couso, caso de la fuerza de interposición en el Líbano relativo a la acción del ejército hebreo, relaciones con Marruecos…

Con estos mimbres y conociendo que los altos cargos del reino de España obtienen recompensa a su fidelidad en defensa de los intereses USA, se nos presenta como un reto más dificultado la reivindicación de que dejen de jodernos con las fumigaciones tóxicas, con las plantaciones “experimentales” de transgénicos y con los planes de practicar fracking en nuestro suelo aun a costa de contaminar nuestras capas freáticas y provocar sismicidad.

La lucha contra estas agresiones no ha figurado ni figurará en los programas de la derecha y la socialdemocracia en Europa. Para compartir estos objetivos, que se nos antojan más importantes que las frecuentes discusiones camerales y en los medios sobre el sexo de los ángeles, hemos de buscar en partidos de izquierda o en los Verdes. Seamos pues conscientes y consecuentes al dar nuestros apoyos a según que formaciones.