84 ANIVERSARIO DE LA II REPUBLICA

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Hoy los mass media han oscurecido la noticia del aniversario de la segunda República. Y para mayor abundamiento en esa actitud deliberada comentaristas políticos de medio pelo gastaron un minuto de su tiempo aludiendo, desde su concepción de la corrección política, a lo adecuado de pasar página “con la que está cayendo” -frase hecha esta que de tanto usarla fuera de contexto ha perdido todo su carga significativa-.

Desde el congreso de Suresnes, el Partido Socialista comenzó una deriva que le llevaría al poder a cambio de distanciarse de sus principios. El PC huía de su emparejamiento con el gran aparato del Este, tan poderoso como corrupto y sanguinario en diversas instancias de la Historia, iniciando, por su incapacidad y además nulo deseo de tender puentes con la izquierda más genuina, defensora del gobierno elegido en las urnas desde postulados independientes, un lento pero seguro camino hacia su disolución.

Así las cosas, ¿cabría esperar que el pueblo llano reivindicarse un restablecimiento del orden democrático anterior al golpe militar del 36? Rotundamente ¡no! Gran parte de los españoles habían sido abducidos por la instrucción en la Formación del Espíritu Nacional. Las cabezas más brillantes, las supervivientes, se habían exiliado. Y las elites más críticas con la dictadura y su legado quemarían sus carnets de militantes la noche del 23 F, ante el pavor que producía el ruido de sables evocador de hasta dónde puede llegar la crueldad de la bestia en defensa de los intereses de una oligarquía que en gran manera pervive hoy.

Hubieron de ser historiadores extranjeros los que, con perspectiva y sin oscurecimiento de las versiones de los vencidos, construyeran sus Historias de España (Pierre Vilar, Paul Preston…) intentando derribar muchas cegueras. Sin embargo, los tentáculos doctrinarios del poder son alargados y han conseguido, a pesar de los esfuerzos del Borbón en arruinar su imagen, que gran parte de los españoles encuentren en la monarquía constitucional la mejor garantía de un Estado democrático, cuando los hechos, tercos, hablan de una República por sufragio derribada por un golpe militar que dio paso a una dictadura de 40 años, genocida, al margen de los mandatos de los tribunales de derechos humanos. Y que a su vez decretó, por mandato del Caudillo, que le sucedería Como jefe de Estado la dinastía de los Borbones.

A los que comentan el sinsentido de hablar de una verdadera transición hasta tanto no se pregunte al pueblo que modelo de Estado desea, les ocupa un tiempo extraordinariamente importante el seguimiento del fútbol y bien poco conocer nuestra Historia

“ para la derecha el fútbol era la prueba de que los pobres piensan con los pies y para la izquierda el fútbol tenía la culpa de que el pueblo no pensara”

Eduardo Galeano

Gran parte del pueblo parece ignorar que la crisis económica que nos descompone es también una crisis de valores y que gran parte del quebranto de estos es consecuencia de la idea, heredada, de que siempre hubo abuso de poder y que este quedaba sin castigo cuando los responsables eran de “notables”. Esa marca España de la que tanto cacarea Margallo no se construye sobre los cimientos de la figura anacrónica de una jefatura de Estado que lo es por razón de sangre y para la que no obra la Justicia de todos. El monarca, hermano del alma del fallecido rey Hassan de Marruecos, acusado del genocidio del pueblo saharaui, o del rey de Arabia saudí, sospechoso de desestabilizar el mapa de países árabes vendiendo armas a los extremistas, representa la pervivencia del más absoluto mantenimiento de privilegios clasistas en una supuesta democracia avanzada de Occidente.

Mientras tanto, hoy ha sido el día en que las pocas tertulias sobre la República se han dedicado analizar los errores políticos de sus mandatarios que provocaron la caída del Sistema. ¿? Como si la verdadera causa de aquella debacle no fuera el que los terratenientes y el puñado de familias que concentraban en sus manos gran parte de la riqueza del país no podían consentir que los votos de la gente trabajadora, de los ciudadanos, pusieran en cuestión sus privilegios, su estatus medievalista. Lo demás, la letra pequeña sobre la división de la izquierda, sobre la falta de verdaderos militares en el ejercito republicano, etc., etc., es poco o nada importante comparado con la ayuda de las aviaciones fascistas en restablecer el “orden”.

Sin embargo hay una esperanza para los que aman la verdad: la regeneración, la superación de los anacronismos. La juventud española está de nuevo creciendo en interés por la Política y quiere saber, necesita saber de programas, de personas, de propuestas. En la medida en que el juicio crítico crezca en paralelo con el interés, buena parte de la clase dominante, de los lobbies que tienen encenagado el país irán cayendo de sus puestos y un nuevo escenario podrá ser posible tomando como referentes a otros pueblos donde la corrupción es una anécdota y se accede a responsabilidades del gobierno por méritos.

Mi homenaje es para todos los hombres y mujeres de bien que perdieron la vida o sufrieron penalidades por defender a la República. Y a todos los maestros republicanos que, acabada la guerra, fueron capaces de sobreponerse a los sentimientos de odio y de venganza hacia la bota militar que había matado a muchos de sus compañeros para poder ayudar a formar, dentro de sus posibilidades y sorteando a la censura, a ciudadanos críticos y de bien.