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El modelo de progreso de Rajoy

El presidente del reino de España ha manifestado en Bruselas su deseo de que De Guindos sea nombrado comisario de economía para la eurorregión. Apoya el ejercicio de autoafirmación en el mérito, que no por más cacareado deviene en real, de que el país está creciendo a un ritmo superior al de cualquier otra economía occidental.

“¡España ha salido de la crisis!” afirma con insistencia empalagosa Rajoy sin rubor. Y mientras defiende el mantra, las cifras hablan de un paro del 24%: cuatro y medio millones de españoles, cinco y medio según la EPA, y más de seis si tenemos en cuenta a los que han abandonado el país. Los agentes sociales, con su propia dinámica, han empezado a crear empleo al margen de las políticas “activas” del gobierno, que de activas no tienen más que un calificativo robado. En este país la burocracia y las dificultades para poner en marcha un pequeño proyecto empresarial requieren grandes dosis de heroísmo por parte de los emprendedores. Y en cuanto al reclutamiento de mano de obra, el INEM es una herramienta probadamente ineficaz desde la inacción. No hablemos ya de la generación de condiciones que alienten el nacimiento de nuevas bolsas de empleo en sectores con futuro: ahí el Estado deja de ser pasivo para constituirse en obstaculizador, en obstruccionista en última instancia. I+D+I, energías renovables son vías penalizadas y condenadas al abandono en favor de los grandes intereses de negocio de petroleras y gasistas.

Sin duda estamos en el principio de un cambio de ciclo, pero no por la acción del Gobierno, cuyas ideología y praxis están detrás del estallido de la burbuja: liberalización a ultranza del suelo, políticas monetaristas que favorecen un escenario financiero por encima del productivo y abonan el juego especulativo. El cambio paulatino del tejido empresarial y de la orientación de los nichos de oportunidades se produce después de que hayan pagado con su ruina los más débiles, los menos culpables. El paso del tiempo y las políticas del gobierno de apoyo al sector financiero han depurado a los que sobraban y que otrora aportaron pingües beneficios a los oportunistas. Por eso tiene cojones que ahora que el emprendimiento privado se conduce, poco a poco, a otros nichos, Rajoy Brey proclame que la crisis ya es pasado cuando aún no se ha trasladado mejoría alguna a millones de españoles bajo el umbral de la pobreza y cuando decrece mes a mes el porcentaje de parados sin cobertura alguna. Las suyas siempre son palabras que denuncian su chusco concepto del país: una región con los balances bien cuadrados donde la última referencia por atisbar es la forma y calidad con que viven sus habitantes. ¿Es ese el modelo que De Guindos puede contagiar, exportar a las democracias europeas? Quizás Rajoy y la cúpula del PP se han equivocado de foco; los Estados Unidos de Norteamérica sí crecen de manera sostenida mientras también lo hacen sus bolsas de marginación y la diferente velocidad con que el progreso alcanza a sus ciudadanos.

¡Rajoy for president de los Estados Unidos de Norteamérica!. Y nosotros a intentar copiar lo que de bueno hay en la Europa de la primera velocidad sin renunciar a aquello que ya habíamos conquistado y que el partido de la gaviota se ha empeñado en destruir a golpe de decretos.

 

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