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Podemos afirmar que el lenguaje, en todas sus esferas, es la mejor arma de los regímenes políticos, sea cual sea su color. Las connotaciones, la expresión no verbal y otros cientos de detalles convierten frases en himnos y a sus autores en historia.

Pablo Iglesias en la Plaza de la Merced de Málaga

Pablo Iglesias en la Plaza de la Merced de Málaga

14 de marzo, Plaza de la Merced de Málaga. Pablo Iglesias interviene en un acto de campaña para las elecciones autonómicas en Andalucía. Aparentemente, todo normal. Vestuario común, buena afluencia y ambiente festivo. Comienza el speech con ese ritmo que, a pesar de haberle costado mucha parodia, consigue los beats por minuto (BPM) del Hip Hop americano (alrededor de 85-95), algo que parece una broma pero que, científicamente, está explicado a través de fenómenos que facilitan la comprensión y la memorización de los mensajes. Nada se deja al azar. Existen bastantes teorías que incluso especulan con el uso de la música por parte de los gobiernos (en concreto en EE.UU.) como instrumento de control de masas y deshumanización (+ info aquí). ¿Por qué no aplicar todos esos conocimientos entonces en discursos? La comunicación política, recordemos, se fija en todos los detalles.

Pero volviendo a este discurso de Iglesias, llega el momento que ha generado controversia. Tiene que ver con las Fuerzas de Seguridad del Estado. Tras una introducción en la que recuerda un suceso crucial en la historia de España, como fue el fusilamiento del General Torrijos en 1831 durante el gobierno absolutista de Fernando VII, el líder de Podemos alude a la historia de la comandante Zaida Cantera y a su intención de reivindicar el trabajo de las Fuerzas Armadas. Textualmente:

 “(…) me hizo una crítica y tenía razón, me dijo (en alusión a Zaida) ‘Pablo, no habéis defendido suficientemente a los profesionales de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad’. Yo les hago hoy un homenaje aquí. Vivan esos militares demócratas, esos guardias civiles, esos policías que querrían poner las esposas a los corruptos (…)”. 

En cuestión de minutos, muchos medios, sabiendo lo dulce que sería sacar de contexto estas palabras, lanzaron sus titulares. Se vieron cosas como: “Pablo Iglesias: ‘Viva la Ejército y la Guardia Civil‘”. Un uso ciertamente abusivo de las comillas. Las críticas también llovieron desde algunos sectores de la izquierda por reivindicar a un organismo históricamente vinculado con la derecha. Pero cualquier persona con dos dedos de frente (y también de derechas) sabe que no es lo mismo decir “Viva España” que “Vivan esos españoles que… “, de la misma forma, no es lo mismo decir “Viva la Guardia Civil” que “(…) vivan esos guardias civiles que…”, mal que le pese al purismo de cierta izquierda que parece no querer ganar. La diferencia es clara: la alusión a las instituciones, órganos de administración, estados-nación o agrupaciones, siempre tiene connotaciones histórico-políticas, Iglesias lo sabía cuando lo dijo y de ahí toda referencia al ejemplo de Torrijos, de Zaida y del militar español asesinado en el Líbano; a esas historias que ponen caras y humanizan. Sabe que las Fuerzas de Seguridad del Estado, la Guardia Civil y la Policía son los organismos públicos mejor valorados por la ciudadanía y la reivindicación de su trabajo puede hacerle entrar con fuerza en ese jugoso voto de centro que, en muchas ocasiones, decide el resultado de unos comicios. Nada es arbitrario en la comunicación política.

Instituciones mejor valoradas por la población. Datos del CIS de abril de 2014

Instituciones mejor valoradas por la población española. Datos del CIS de abril de 2014

Faltan demasiado para las generales y la “relajación” del crecimiento en la intención de voto a Podemos –por otra parte lógica, ya que estadísticamente el aumento exponencial no es sostenible durante mucho tiempo– ha puesto a funcionar la ingeniería de marketing del partido. Creo que este discurso ha roto un estigma y ha vuelto a acertar al preparar un terreno inteligente para introducir la alabanza a estos organismos.  “Viva la Guardia Civil” no tiene mucho en común –retóricamente hablando– con vivan las personas que defienden los derechos y luchan por el bienestar de la “gente normal” (lleven el uniforme que lleven). Podemos está sabiendo dar con llaves que abren el cofre del centro electoral. Veamos si  encuentra todas antes de noviembre.