¿De veras seré yo quién te lo diga? Qué artimaña más sucia… pero es que nadie para ya por aquí. Este anecuménico espacio es el reflejo de la mala relación entre lo bueno y lo que gusta, perdonando la falta de modestia, por otra parte inusitada por aquí.

Oh, un gato bailando, ¡sigamos leyendo!

Si te has molestado en llegar hasta este punto (probablemente tras el click en Facebook y la lectura del titular y el lead), deberías saber que no sacarás nada en claro. No conocerás datos sobre la realidad cubana, no sobre la actualidad política o sobre el expolio a América Latina. No te hablaré de las vidas que se lleva el mar mediterráneo enarbolado por las desigualdades que genera el sistema-mundo capitalista y no conocerás mi opinión acerca del genocidio en Palestina. Puedes ahorrarte seguir.

Si, a pesar de todo, continúas, deberías saber también que los dos artículos más leídos de este blog no hablan de ninguna de estas cosas. Uno versa sobre deporte y el otro sobre gordos; o delgados que quieren ser gordos; o de rellenitos modelos a seguir… bueno, alguna patraña de estas que le gusta leer a todo el mundo si no se hace demasiado pesada. Los monográficos de varias páginas los dejamos para los eruditos y el relato de la mierda de mundo en que vivimos para los desequilibrados. Mejor parar aquí.

¿Todavía no te has ido? –qué capacidad, enhorabuena por la paciencia–, para ti entonces desentierro este secreto: no te diré nada sobre ti que no sepas, o que no puedas saber por ti mismo. Pero ni te lo diré yo, ni ninguno de esos “473 mamarrachadas que te harán reír como un palurdo mientras el resto del mundo te la pela”. No te voy a pedir que despiertes, como hacen otros blogs de este corte pseudoprogre, sería demasiado pretencioso por mi parte, cuando yo sigo dormido. Pero sí que te pediré una cosa, ya que has aguantado hasta aquí.

Párate a pensar: ¿Cuándo fue la última vez que compartiste una noticia o un evento que pudiese ayudar en algo a la sociedad?, ¿cuándo fue la última vez que te detuviste en la calle a pensar ‘por qué yo me tengo que reír, comer, dormir, estudiar o trabajar y el borracho que está tirado en la calle no’? –“Él se lo habrá buscado, cada uno tenemos nuestros problemas. Vaya mierda de artículo. Otro flipado dando lecciones de moral. ¿Y LAS 25 COSAS QUE TENDRÍA QUE SABER SOBRE MI?”. Ni la primera lección de nada. Probablemente yo sea más hipócrita que todas las personas que te rodean.

Más PAPISTA que el Papa (badumtss)

Pero como recompensa por tu inestimable aguante, te diré no 25, sino una cosa sobre ti: al mundo le da igual lo que te esfuerces, lo que puedas creer tú en tus capacidades, las horas que le dediques o dejes de dedicar a “tus sueños”. No le importa lo más mínimo que te hayas sentido bien, mal o fatal para conseguir, tu FP, carrera o simplemente la secundaria. El mundo te puede poner arriba y dejarte caer. Es por eso que te digo que, cuando el mundo te haga sentir esto, cuando el mundo te ponga una nota, o simplemente en el momento en el que te den la espalda, sigue, sigue, sigue; pero hazlo por y para ti. Hazlo porque crees y porque te hace sonreír cuando nada más lo consigue, sea lo que sea. Probablemente al mundo le guste tan poco eso como a mí esta entrada, pero hoy, a esta hora, estaba convencido de que era algo que tenías que saber, y eso me hace sonreír, aunque al mundo se la pele.