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En estas páginas hemos hablado en diversas ocasiones del trato de favor recibido por las eléctricas de parte de dirigentes políticos que luego se sientan en los consejos de administración de Endesa, Iberdrola y Gas Natural cuando pierden el protagonismo en el Gobierno.

El otro gran refugio para la clase política es la banca. Si con las eléctricas el trato de favor incluye permitir subastas concertadas, admitir balances con costes de producción sin auditar o permitir la aplicación de márgenes en la comercialización abusivos, en el caso de la banca el clima de sus relaciones con el poder político es de luna de miel perpetua.

Desoyendo las directivas europeas la Banca aplica diferenciales que duplican la media del continente entre lo que pagan por los depósitos -0,5 % por unos miles de euros- y los intereses aplicados en los préstamos –media del 8%-. La banca española aplica intereses de demora de hasta un ¡25%! En caso de impago de una cuota hipotecaria cuando la ley establece penalizaciones que no superen el triple del interés legal para el dinero prestado; esto es, el doce por ciento.

En el apartado de las comisiones la banca hispana casi triplica a las aplicadas en el resto de Europa. Piensen que el coste medio por concepto de administración de una cuenta corriente fue en 2014 de 68 €. Y lo mismo ocurre con los costes por emisión y administración de Tarjetas.

Todo esto es más grave si tenemos en cuenta que fue la asignación de altos cargos políticos para dirigir y asesorar a las cajas la que trajo consigo, mediando la omisión del deber de vigilar de los órganos competentes -Banco de España, CNMV y Tribunal de Cuentas-, la bancarrota, la estafa a los ahorradores privados y la necesidad de rescate a cargo de fondos detraídos, especialmente, de la Educación, la Sanidad y la Investigación y Desarrollo. ¿Resultado? El homicidio de enfermos por dilatación de las esperas y no administración de fármacos fundamentales y la sangría migratoria de nuestros jóvenes mejor preparados.

Pero la vida sigue y, por si se produjese un vuelco en las próximas elecciones, hay un número de sillones esperando en los Consejos de administración de la banca por todos los que han bloqueado desde su posición de dominio la imprescindible interlocución entre entidades prestamistas e hipotecados arbitrando medidas puente que protejan al comprador en tanto que es víctima de la crisis. Hay sillones esperando en los Consejos a sus señorías por aplicar políticas que blindan a las entidades bancarias y abandonan a los ciudadanos en las posiciones más debilitadas, en gran parte porque se lo han llevado crudo los Rato, Blesa, Caja de ahorros del Mediterráneo etc. etc. etc., donde los directivos se autoconcedían préstamos a interés preferencial, que en muchos casos no amortizaban, para impulsar sus empresas y las de sus amigos, arrastrando al país a la rotura de un sistema podrido que apoyaba el gasto suntuario donde siempre había lugar para encajar cobros de comisiones: visita del Papa, Fórmula 1, construcción de ciudades temáticas en medio de la nada… en lugar de invertir en la generación de estructuras productivas sostenibles y con ventaja competitiva.

La banca sigue incumpliendo la Ley porque se lo permite un Gobierno que cacarea la necesidad de atenerse a ella cuando se trata de cerrarse a la posibilidad de diálogo con los divergentes.

Los cambistas. Quentin Massys