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Dejación de responsabilidades

 

 

Dicen los Floriano, Cospedal, Pío Escudero, el propio Rajoy que el PP nada tiene que ver con la Gürtel y que no hay imputados ya en sus filas.

Lo cierto es que cuando cargos importantes del Partido presuntamente cometieron delitos de cohecho, prevaricación, apropiación indebida, falsedad en documentos, etc., etc., lo fue en el ejercicio de grandes responsabilidades delegadas en ellos desde Génova. En muchos casos se trataba de cargos electos y su expulsión no exime de responsabilidades subsidiarias a la cúpula que los seleccionó.

La última estimación cifra en cuarenta y siete mil millones de euros la cantidad de dinero público desviada hacia bolsillos privados corrompidos por el egoísmo y la codicia ilimitada. La traducción: un país donde se ha instalado el miedo entre los que conservan el trabajo y la resignación entre el resto. Un escenario ideal para el progreso de la precariedad y la consolidación de reglas de juego que aseguren al Gobierno y a la gran empresa en su papel de abusadores de posición dominante.

No es casual que Rajoy y su cohorte repitan hasta la saciedad que el país sale de la crisis esgrimiendo datos reales de la esfera macroeconómica. La sociedad ha de conceder que es así y se lo acaba creyendo. Nada es casual. Todo obedece a un plan para inocular en los ciudadanos la idea de que el hecho de que el país entre en fase de crecimiento no significa necesariamente que lo haga el pueblo.

Inauguramos una era en la que el bienestar del país no resulta de la suma del bienestar de sus ciudadanos sino la radiografía de las cuentas de resultados del gran capital. Un escenario donde a mayor riqueza de los grandes inversores mayor pobreza de los trabajadores.

Bárcenas cobraba bocados a los empresarios en nombre de su partido y estos inflaban y modificaban los presupuestos que iban engordando la deuda pública. Las Administraciones de Camps y Cotino contrataban servicios superfluos a precios inflados. Pujol aplicaba el impuesto revolucionario a quienes obtenían contratas en Cataluña. CIU y el PP son los responsables morales y éticos de hacer que ese dinero vuelva a las arcas públicas, a través de la incautación de cuentas pero también de la enajenación de bienes, tanto de los contratadotes como de las empresas incursas en ilícitos penales.

Este sí sería un gran paso y una apuesta por la transparencia y no la fijación de la obligación por parte de los senadores de enumerar ¿?, sin más, los viajes realizados en el semestre.

Sí, ya se que soy un pobre infeliz. La bicefalia ha visto condonados sus créditos y, a cambio, facilita la inyección de dinero en las entidades bancarias que éstas invierten ¡en deuda pública! multiplicando cinco veces el diferencial.

Pero déjenme ser ingenuo y decir que si Aznar o Rajoy eran los jefes cuando los tesoreros “recaudaban” en nombre del Partido comisiones ilegales ellos son corresponsables. Es lo que ocurre en una Asociación de Vecinos cuando piden subvenciones al concello para realizar actividades “ficticias”. Lo haga Pepito o Manolito, sea para beneficio propio o para el de todos los asociados, al final el peso de la ley obliga a la entidad a devolver todo el dinero, aunque para ello sea preciso hacer una cuestación.

Pero la Justicia sólo se aplica con rigor a aquellos que ni tienen prestigio ni buenos abogados que les defiendan.

 

LA COMUNICACIÓN PLASMÁTICA, SIN DERECHO A PREGUNTAS DE LOS PERIODISTAS. (Foto: Agencia EFE)