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¡Ilustrativo! Desde luego es lamentable en el fondo y en la forma el video de la cúpula del PP que reunida no encuentra lugar para hablar de los problemas reales de la sociedad española, sino que el problema lo sitúan en clave interna: la forma de vender mejor su imagen. No hay lugar para hablar de:

Falta de tejido industrial, precariedad laboral, jornadas de 50 horas por las que se cobra el SMI, recorte brutal en la dotación para I+D+I, abandono de las políticas que reducen la dependencia energética, opacidad y falta de mecanismos de control en el uso de fondos públicos para atender, en realidad, asuntos privados por parte de senadores y diputados, la dejación de responsabilidades en el control para evitar pactos de las grandes empresas energéticas a la hora de pactar precios en subastas orquestadas, la eliminación de presupuestos para la investigación en las Universidades y Centros Públicos empujando a los jóvenes a la emigración, mantenimiento de grandes monstruos inservibles, inútiles, que se llevan ingentes cantidades de dinero detraídas de las Ayudas a la dependencia, las becas… (Gaiás, Torre del vino, aeropuerto de Castellón…). Hay enfermos que están muriendo en las listas de espera por una intervención o por la administración de fármacos, los bancos colocan papel comprando acciones de grandes empresas o deuda pública mientras el crédito sigue sin llegar a las PYMES, no se le exige a esas mismas entidades reflotadas con el dinero de todos que faciliten con períodos de carencia y aplicaciones de alquileres puente hasta tanto los particulares remonten situaciones críticas…

Mientras tanto, el problema sobre la mesa de la cúpula del PP estriba en la forma de vender mejor su imagen a la puerta de un período electoral. ¡Lamentable! Sigue llamándome poderosamente la atención que tantos autónomos y pequeños empresarios sigan votando a un Partido que los ha convertido en ciudadanos olvidados, de tercera. O muchos de aquellos que se han visto obligados a emigrar por sus “políticas activas” de destrucción de puestos de trabajo que dependían de la apuesta por favorecer la creación de tejido industrial consistente, sistémico y perdurable en el tiempo.

Y además de esos mantras triunfalistas que repiten para hacer parecer real lo que no se sostiene a poco que se baje a pie de calle, Rajoy tiene la osadía de ir a apoyar a la derecha griega sacando pecho, cuando con su Gobierno detenta cifras record de paro, disminución de medio millón en el número de cotizantes, descenso brutal del volumen de horas de trabajo para repartir, pobreza infantil y ahondamiento en la brecha entre ricos y pobres. ¡Patético!

¿Saldremos adelante? Sin duda, a poco que la clase dirigente deje de poner piedras en nuestros zapatos con sus políticas “activas” en favor de los grandes capitales y del empobrecimiento de los parados y de buena parte de la clase trabajadora.