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El humor y el ser humano son inseparables. Desde que el mundo es mundo. Los chistes más antiguos (documentados) nos los brindaron, como no podía ser de otra forma, los sumerios; aquella civilización que, paradójicamente, evolucionó en las tierras de Oriente Medio entre el Tigris y el Éufrates que hoy llamamos Irak.

La risa te la puede sacar el monólogo más complejo o la tontería más exageradamente simple

Si hablamos de humor, hay que destacar que también los egipcios eran unos cachondos. Este chiste data de 1.600 a.C: “¿Cómo entretienes a un faraón aburrido? Navegas por el Nilo con un bote cargado con mujeres jóvenes vestidas sólo con redes de pescar y le pides al faraón que vaya a atrapar un pescado”. La verdad es que, además de machista, es bastante cutre y tiene la gracia justita, pero en cambio sí que tiene mucho en común con el humor bueno: apunta al poderoso.

Este pasado miércoles se celebró en Madrid un debate (#DebateHebdo) sobre el atentado perpetrado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo. En la mesa participaron figuras del periodismo y el humor como Ignacio Escolar (eldiario.es), Olga Rodríguez (eldiario.es), Facu Díaz (Tuerka News) o Dario Adanti (Revista Mongolia). ¿Por qué es importante mencionarlo? Porque se habló de una clave sobre el todo lo que rodea a este acontecimiento: la sátira o el humor es efectivo cuando apunta hacia los poderosos, no cuando ridiculiza al débil. Lo ilustraba Adanti con el siguiente ejemplo:

Si un judío en un campo de concentración hiciese un chiste sobre su situación, sería una forma de abstraerse de esa terrible realidad y de tratar de relativizar ese infierno. Si fuese un nazi el que hiciese el chiste sobre un judío antes de bajar la palanca de la cámara de gas, sería una forma de agrandar su sadismo”.

Esa es la diferencia. Existen muchos tipos de humor, pero es la sátira que señala directamente al poderoso la que convierte a una revista, a un humorista o a cualquier persona en un luchador por la igualdad, en alguien que trata de eliminar las barreras y la exclusión a través de la risa y la conciencia despierta y crítica. Me vale el ejemplo de la propia Revista Mongolia, haciendo viñetas sobre los fundamentalismos de una institución como la Iglesia Católica, que ha gozado de una situación de privilegio dentro del estado durante siglos. Me vale la irreverente serie Family Guy (Padre de Familia) haciendo parodias sobre los nazis o chistes antisionistas (que no antisemitas) que dejan en evidencia a una élite económica y política de los Estados Unidos que se escuda en la Shoá para blindar cualquier alusión a su pueblo. Ese movimiento político encabezado por el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, que en un acto insólito de hipocresía decidió acudir a la macromanifestación antiterrorista y por la libertad de expresión de París del pasado domingo. El mismo Netanyahu que bombardea reiteradamente la ciudad de Gaza, llevándose por delante niños, periodistas y, en general, inocentes.

Creo que es un buen momento para hablar sobre el atentado a Charlie Hebdo porque el tiempo otorga una perspectiva más amplia. Hay que condenar enérgicamente este atentado contra la libertad de expresión, pero también enfatizar que en Francia los musulmanes no son los poderosos, es más, normalmente son personas que sufren situaciones de exclusión social. Personas que tienen que soportar el racismo por parte de cierto sector de la sociedad francesa que, alimentado por la cultura del miedo de los medios de comunicación de masas, se ha vuelto intolerante con las minorías. Es importante destacar el hecho de que, en el mundo, el número de musulmanes ronda los 2.000 millones, por lo que la generalización y la islamofobia no son más que otros nombres para el racismo. La Iglesia Católica reconoció en el año 2010 más de 3.000 casos de pederastia por parte de sacerdotes (y los que no se reconocen).¿Alguien cree que todos los católicos sean pederastas? Pues entonces, en su imaginario, no pongan AK-47 en el hombro de los cientos de millones de personas que únicamente buscan respuestas a la quimera existencial a través del Islam. Los propios musulmanes son los grandes afectados por esta barbarie; miles han sido asesinados ya a manos del yihadismo más salvaje.

Pero no olvidemos que también son ataques contra la libertad de expresión en España la Ley Mordaza del gobierno del Partido Popular, la reforma del Código Penal o la anacrónica sobreprotección frente al humor de la Casa Real o la Iglesia.

En honor a la libertad de expresión; a la sátira contra los poderosos; a la igualdad; a la paz entre los pueblos; a Charlie Hebdo; a todos los condenados por defender sus viñetas, canciones o declaraciones; comparto este guiño –aun a riego de que me acusen de injuriador–. Y es que hoy parece que está todo inventado, que el humor está reservado a personas con gafas de pasta y bigote de Errol Flyn. Pero el humor está en cualquier parte, desde el rincón más humilde hasta el trono del mayor rey.

papuchi

“No reírse de nada es de tontos, reírse de todo es de estúpidos”. Groucho Marx

Feliz humor.

#JeSuisCharlie #StopIslamofobia