El problema es la obesidad

Dice el presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid que el problema de los niños en el territorio de su incumbencia no es el hambre sino la obesidad. La reacción de las familias, padres y miembros de la comunidad escolar donde la generosidad de la clase media y la cohesión social están paliando una situación real de emergencia ha sido de estupor y rabia. En toda la península, en muchos comedores dependientes de una red de auxilio social, se ofrece la carta a la familia en el acto de servir las comidas para que los niños tengan la misma sensación de quien acude a comer a los restaurantes. El profesorado de colegios de todo el país aporta anónimamente cantidades económicas para que los niños desayunen y cenen un mínimo de ración. ¿Es posible que el señor González ignore esto, instalado en una suerte de país de las maravillas, lejos del contacto cercano con sus conciudadanos? ¿Tal vez es que sus movimientos se concentran en lugares enmoquetados, citas de inauguraciones o congresos umbilicales en los que se dedican a darse jabón y poner a parir el populismo?

El señor González dice que el problema de los niños de su Comunidad no es el hambre, sino la obesidad. Y yo puedo corroborarlo: los chavales que juegan en las concentraciones chabolistas y, sobre todo, sus madres, alimentados con harina y carnes terciadas de cerdo están más hinchados que las familias de clase alta que cuentan con asistencia de dietistas y acuden al gimnasio y a actividades deportivas a diario, donde queman las calorías que los pobres intentan ahorrar para no sentir tan profunda la mordida del hambre.

Izquierda Unida y Podemos vienen denunciando en Madrid esta situación. El señor González contraataca pidiendo la dimisión de la líder de Izquierda Unida que compró una vivienda de precio protegido cuando no era sino una joven más empezando su vida, sin relaciones ni vinculación alguna con el poder. La piden personas como él o el Sr. Posadas que todavía no han dado una explicación coherente el uno sobre el origen del dinero que acabó pagando el ático en la costa, y el otro sobre la ocultación de grandes sumas de dinero de la empresa familiar en pagarés opacos.

Y todo ello en un contexto de declaraciones triunfalistas de Rajoy que se pasea triunfante por los cenáculos de empresarios y estadistas de todo el mundo presumiendo de su milagro económico, obviando que de nada vale casar las cifras si es a costa de ningunear el hambre, la emigración, la exclusión social, la falta de horizontes…

 

 

Reparto de alimentos en el comedor de El Pozo (Foto: Olvidados)

 

Un comentario en “El problema es la obesidad

  1. Es que algunas veces el hambre y la obesidad son dos caras de la misma moneda. Alimenta a un niño sólo con harinas, productos químicos y azúcar… y lo verás desnutrido y obeso a la vez, como pasa en Estados Unidos y todos los países que incorporan su modelo.

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