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El Ministerio de Interior lanza nuevos”consejos” para prevenir los casos de violación.

    - Me pregunto si es ético observar a un hombre con binoculares y con una lente de largo
          alcance. ¿Es ético? ¿Aunque pruebes que no cometió ningún delito
 
     - No sé mucho sobre ética de ventanas.

Magnífica la frase que dejó James Stewart junto a aquel quicio de La ventana indiscreta (Hitchcock, 1954). Quienes sí parecen conocer mucho de ética de ventanas y de cortinas, son los hombres del Gobierno de España. Aquellos mismos que diseñaron esa “ley” del aborto que nos retrotrae a tiempos de gaseosas La Pitusa e, irónicamente, de películas de Alfred Hitchcock (aquí de Mariano Ozores).

(…) Eche las cortinas al anochecer para evitar miradas indiscretas. Tenga encendidas las luces de dos o más habitaciones para aparentar la presencia de dos o más personas en el domicilio.

Ministerio del Interior, Gobierno de España

 

Ahora, en un contradictorio arranque paternalista, el Estado, en concreto el Ministerio del Interior, lanza una serie de “recomendaciones” para que las muchachas (de cualquier edad y condición) tomen precauciones para no ser violadas. Educación preventiva… a las personas equivocadas. No es que haya que rechazar un buen consejo, no todo va a ser criticar, solo faltaría. Estoy convencido de que Cospedal se bajará algo (más) el tiro de las faldas después de estas advertencias —y damos gracias a la Virgen de la Paloma por ello—. Pero resulta un tanto cínico por parte del mismo Gobierno que retiró una asignatura como Educación para la Ciudadanía de las escuelas públicas, que ha favorecido la segregación por sexos y que destina tantos euros a colegios cuyos encerados están presididos, para mas inri, por el “rey de los judíos”, que ahora pretenda dar consejos a las mujeres para no ser violadas. Es como: “Eh, os educamos en un sistema en el que la mujer tiene un papel de objeto, de sierva… y pretendemos que no proliferen violadores, maltratadores y hombres que consideren inferior a la mujer… bueno, habrá merecido la pena si ellas no se dejan las cortinas abiertas…”. ¿Pero en qué clase de mundo vivimos?

Sin Educación para la Ciudadanía, qué digo, sin Educación (cuyo desmantelamiento es a lo que realmente estamos asistiendo),  la sociedad dejará de ser sociedad, y cerrar las cortinas valdrá de poco. Hubo un tiempo en el que las mujeres eran acusadas de “ir provocando” con su vestimenta y actitud, y esta argumentación hasta valía a algunos para justificar las violaciones (corría el lejano año 2012). Parece que, a pesar del largo trecho que hemos recorrido, a la humanidad le cuesta evolucionar. Ahora, además de ponerse una rebeca, las mujeres tendrán que quitar su identidad del buzón. No nos llevemos a engaños, es un tema de educación; no de consejos.

La educación sexual, en valores de igualdad de oportunidades, en el respeto y confraternidad en un mundo global donde no deben existir fronteras raciales ha desaparecido (si en algún momento pudo llegar a existir). El único mundo global sobre el que se educa es aquel en el que una suerte de países capitalistas denominados “desarrollados” expolian, desangran y después arman a  aquellos países del denominado “tercer mundo”. Esos países que tienen más recursos naturales que toda la Vieja Europa… aquellos donde se dice nació la humanidad. En los mismos en los que dejamos que la raza (humana) muera entre guerra, hambre y epidemias. Somos despreciables. La globalización no es mala; es la Globalización capitalista contemporánea ese fenómeno sociológico tan peligroso. Un complejo sistema imperialista Norte-Sur basado en el principio de explotación-caridad: vertical, humillante, clasista, xenófobo, atemporal y, lo más triste de todo, evitable. No tiene sentido, cambiemos este principio por algo transversal: por la solidaridad, la cooperación, la igualdad. No es de recibo poner vallas a la gente que escapa de los señores de la guerra que nosotros hemos creado, del hambre que la colonización ha generado. El racismo es un instrumento del imperialismo, no es una reacción propia de la naturaleza humana.

Les hemos dado armas, guerra, hambre, miseria, mortalidad infantil… occidente tiene una deuda que saldar. Si educamos bien a las generaciones que nos siguen, a lo mejor, algún día, este planeta tendrá futuro. Si no, nos veo en 100 años (y ya me parecen bastantes) desintegrando naciones vecinas por conseguir un poco más de petróleo para quemar. ¿Qué carajo somos?