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Nihil novum sub sole (nada nuevo bajo el sol). Se rebobina la cinta. Volvemos a los inicios. Regresan (nunca se fueron) las muertes. Cohetes de Hamás, bombardeos del Tzáhal israelí. Más de 85 (por ahora) muertos y medio millar de heridos entre los que no faltan niños, madres, ancianos, periodistas palestinos y demás civiles, las auténticas víctimas de un genocidio demasiado dilatado en el tiempo.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu: “La tregua con Hamás no está en la agenda de Israel”

«El 25 de junio de 2006, un comando de los Comités Populares de la Resistencia abandonó la franja de Gaza a través de un túnel. Al salir a la superficie, en el puesto militar hebreo de Kerem Shalom, mató a dos soldados que se encontraban en un tanque y secuestró a un tercero: el cabo Gilad Shalit». Con este suceso comenzaba la Lluvia de Verano y el libro del periodista argentino Hernán Zin, una historia descrita desde la más dura realidad, desde la destrucción y el horror de la desolación del pueblo palestino. Resultado derivado de la Operación Lluvia de Verano: más de 400 palestinos muertos. La historia se repite, ahora Israel, con el inmovilismo de la comuidad internacional, (únicamente Vladimir Putin ha llamado a Benjamin Netanyahu para pedirle que cese en su ofensiva) decide responder al asesinato de tres jóvenes —a su juicio, secuestrados por Hamás— con una operación militar que, por ahora, se ha cobrado 88 vidas humanas. Y todo esto tras el asesinato de un adolescente palestino en Jerusalén, utilizado en su argumentación discursiva por el primer minisro israelí, Benjamín Netanyahu. La prueba de la diplomacia en su dialéctica. Y es que el dirigente israelí condenó el domingo esta muerte, “igual que las bombas incendiarias, el lanzamiento de piedras y el corte de carreteras”. “No hay sitio para esta clase de asesinos en la sociedad israelí”, afirmó Netanyahu, sentenciando después: “Esto es lo que nos diferencia de nuestros vecinos”. Los incendios surgen de chispas. El presidente palestino, Mahmud Abbas, había pedido a Netanyahu que condenara el asesinato de este adolescente palestino, igual que él había condenado el secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelíes. Israel ha acusado a Hamás de las muertes de los adolescentes judíos, si bien la formación islamista ha rechazado cualquier vinculación y las autoridades israelíes aún no han presentado pruebas al respecto. La autoría del secuestro fue finalmente reclamada por la Brigada de los Mártires de Al Aqsa. Y así, entre juegos geopolíticos, hasta 80 víctimas civiles.

¿Dónde quedan todos esos discursos de integridad, valores y humanidad con los que nos fríen los jefes de Gobierno de las “democracias desarrolladas” ahora? Todos son muy bonitos, hablar es gratis (en teoría), pero ahora —como en 2006, como en la “Guerra de las piedras” de la Primera Intifada, como en 1947, como con la Declaración Balfour de 1917 y como en el siglo XIX (por no retrotraernos ya hasta los Imperios asirios)—, la ONU y sus miembros vuelven la mirada ante la destrucción del Estado Palestino (de iure) y la masacre de su pueblo. Al margen de que la forma de actuar de Hamás sea o no la adecuada, lo que resulta hilarante es comparar los Qassam de los islamistas —fácilmente interceptados por la defensa antiaérea Cúpula de Hierro, cofinanciada por los Estados Unidos— con las más de 400 toneladas de explosivos que las Fuerzas Armadas israelíes han lanzado de forma indiscriminada sobre la ya masacrada población palestina en lo que, por ejemplo, el embajador de Israel en España, Alon Bar, ha calificado como “legítima defensa y prevención antiterrorísta”. Y los muertos vuelven a ser “daños colaterales”. Con las relaciones con Egipto en una situación delicada tras el cambio de Gobierno de 2013, con el Kurdistán y los territorios de la antigua Mesopotamia en pleno conflicto bélico y con Irán y Rusia preocupados por problemas de su órbita geográfica más cercana, parece que el pueblo palestino tendrá que volver a la esperanza de las “piedras contra tanques”; porque de la ONU solo se espera permisividad.

Declaración Balfour de noviembre de 1917

Declaración Balfour de noviembre de 1917

 

Una persona que comprende muy bien la situación en Palestina es el presidente de la Fundación Araguaney, Ghaleb Jaber Ibrahim, al que tuve oportunidad de entrevistar en el año 2012. Ghaleb es autor de Palestina: crónica de una injusticia, una obra en la que se muestran las calamidades que se viven en los territorios ocupados. Ghaleb salió de Palestina a los 17 años y llegó a Santiago de Compostela con lo mínimo, hasta llegar a presidir una fundación que sirve de puente entre culturas. La Fundación Araguaney es una entidad cultural privada sin ánimo de lucro que nació en el 1984 en Santiago de Compostela, con actuación en toda España. Depende del Grupo Empresarial Araguaney, que cree en la necesidad de desarrollar y potenciar una contribución activa y voluntaria que revierta en beneficio de la comunidad a la que pertenece. Desde 2008, la Fundación es Miembro de la Alianza Mundial para la Diversidad Cultural de la UNESCO. Ghaleb accedió a conceder esta entrevista para la creación de un reportaje cuya intención era ofrecer una imagen de Palestina desde un punto de vista directo, para poder aclarar un poco más el contexto geopolítico y sobre todo las relaciones económicas que rodean el desastre.


 “El derecho a veto euro-americano es siempre el arma más poderosa contra Palestina”  

 

Ghaleb Jaber Ibrahim, presidente de la Fundación Araguaney

¿Quién o quiénes son los responsables de la difícil situación que atraviesa Oriente Medio?

Si analizamos lo que sucede en Oriente Medio desde hace diez años, con las conspiraciones y mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Sadam, las excusas sobre la cuestión de Gadafi, lo de Siria y no digo lo de Afganistán, que fue invadido entre otras cosas para “liberar a la mujer”. En el caso de Palestina es lo mismo. Los responsables son siempre los aliados francobritánicos, junto con los EEUU y el lobby judío euroamericano, es decir, los mismos de siempre. Invadieron Palestina primero y después la repoblaron con colonos euroamericanos diciendo que era una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra. Dos extremos falsos, ya que los palestinos existían y existen, y los judíos europeos ahora tienen dos tierras: la suya (francesa, rusa, americana, etc…) y la de la nueva criatura (Israel).

¿Y hasta qué punto es peligrosa la influenza del lobby judío en la política mundial?

De lo descrito antes, se observa claramente que las políticas occidentales están dirigidas desde los cuarteles de los lobbys judíos en Europa y Estados Unidos. Mire con claridad en las políticas de los dos partidos de EEUU, demócratas y republicanos, sólo discuten entre ellos. Este lobby económico es el que va más allá en la defensa de Israel, llegando a ignorar la existencia del pueblo palestino, un extremo entendido por el dominio absoluto de las grandes corporaciones industriales y su influencia política en el Congreso y el Senado. Sólo tenemos que recordar la congelación de las ayudas a la UNESCO y a la ONU por reconocer el derecho de Palestina a su propio Estado. En Europa, los que marcan y dirigen el hundimiento del Euro y de las economías de Grecia, Italia y España entre otras, son los mismos, a través de sus fondos especulativos y su brazo armado.

¿Cómo podemos definir el papel de la ONU en lo que sucede en Palestina?

La ONU nace a los pocos meses del atropello de los Derechos Humanos en Palestina: Primero la división de Palestina entre sus dueños y los colonos judíos. En 1947 la Resolución 181 y después la legitimación de la creación de una entidad colonial, Israel, en 1948. Desde entonces Israel es condenado, pero el derecho a veto euro-americano es siempre el arma más poderosa contra Palestina, la doble vara de medir cuando se habla del “derecho palestino” y cuando se plantean sanciones contra Israel.

¿Se podría decir entonces que es imposible la conciliación entre Oriente y Occidente?

Las coaliciones deben y se hacen entre dos partes que se conocen y se reconocen bien para realizar actos comunes en el futuro. Bien, en este caso no se dan las circunstancias porque Occidente no quiere reconocer como igual al otro, lo criminaliza cada día, lo ignora en sus derechos y demandas. Entonces, ¿cómo podemos plantear una conciliación? Lo que vemos no es más que una puesta en escena de nuestros políticos para salir en los periódicos. En el último año, la única coalición era entre los gobiernos occidentales contra las “dictaduras de Oriente”, nuestros intereses contra el caos del otro lado. Siempre existen buenos negocios para nosotros (Occidente), mientras que en Oriente hay destrucción y muerte… una mala coalición.

¿Cuál es la posición de su Fundación ante esto?

La posición de la Fundación es clara siempre. La cultura es la suma de cuatro elementos: formación, información, análisis y comunicación. En el caso que afrontamos, nuestro sistema educativo ignora al otro en el mejor de los casos y a mayores lo criminaliza y si a esto añadimos que la información de los medios es sesgada y manipulada*intencionalmente, somos conducidos siempre a un análisis erróneo y por supuesto llegamos siempre a una mala respuesta. La Fundación trabaja para explicar a través de formación e informaciones serias, para que cada uno pueda pensar libremente y pueda tomar sus propias decisiones.

¿Cómo califica la relación de los Estados Unidos con Irán?

A Israel se le regaló un programa nuclear con sus armas, dinero e incluso científicos. ¿Irán puede pretender tener armas nucleares? Sí, pero de esta u otra manera está sometido a acoso y derribo. El problema es siempre el petróleo, nos mintieron en Irak, Libia, Siria, etcétera. En Irán no va a ser diferente.

¿Cuál es su visión del presidente Obama?

Es un mal menor, pero un mal. Tan sólo quiero que sea bueno para su gente, es otro presidente secuestrado por el poder del lobby judío. Mire su equipo, sólo con saber quién lo forma…Es una lástima, porque ofrecía un sueño a todo el mundo, pero hoy ese sueño no existe, otra vez la pesadilla de las guerras.

La Tercera Guerra Mundial…

¿Tercera Guerra Mundial? ¿Acaso no estamos ya en ella los millones de parados? Los recortes de los derechos, las revueltas, las peleas entre regiones… Las guerras pueden ser de muchas formas. ¿Quién gana? ¿Quién posee el oro? ¿Quién tiene el dinero? ¿Las familias, las empresas, los bancos? Los Estados no tienen dinero. ¿Donde está todo? Hay que seguir la pista de los grandes fondos, sus agencias; ahí tienes las respuestas.


 

Las respuestas de una persona que vivió en su propia piel la tragedia palestina y que trabajó tan duramente para conseguir que las culturas occidentales y orientales llegaran a confluir de forma pacífica a través de una fundación sin ánimo de lucro deberían tener la capacidad de mostrarnos que no estamos hablando de un fenómeno sujeto a la subjetividad, sino que lo que está sucediendo en Palestina es una catástrofe demostrada a la que se le tiene que poner freno ya; las palabras de Ghaleb Ibrahim son el mejor testimonio de un suceso que pone en entredicho todos los valores sobre los que se cimienta nuestra sociedad. En cuanto al tema de la influencia económica de los lobbys en las decisiones políticas de norteamérica, el propio Ariel Sharon manifestó en una ocasión lo siguiente: “Los judíos controlamos América y los norteamericanos lo saben“. Como ejemplo Lehman Brothers, hasta hace seis años, uno de los mayores colosos financieros del mundo: fundado por Heinrich Lehman, un judío de origen humilde, que llegaría a ganarse a través del crecimiento económico un puesto importante en la política estadounidense durante grande parte del siglo veinte. Y por todos es sabido que la mayoría de las campañas electorales de los presidentes de EEUU están financiadas por estos colosos económicos (ExxonMobil, creada por la dinastía de origen judío de los Rockefeller, de gran influencia en la política también; Halliburton, AIG, etc.), a los que la Casa Blanca no puede hacer otra cosa que no sea rendirles obediencia. Y lo que está fuera de toda duda es que, lo que le haya sucedido en el pasado al pueblo judío, totalmente condenable y execrable, no puede justificar de ninguna forma la impunidad histórica de la que ha gozado Israel desde hace tantas décadas para masacrar de forma indiscriminada a Palestina.

Tenemos que ser capaces de analizar dos hechos de la historia que no tienen nada que ver, y no tenemos por qué perdonar lo que el Gobierno israelí hace. Tanto el holocausto como el genocidio que se repite en Gaza son actos que muestran la misantropía de la humanidad en ciertas fases de su historia, y no podemos permitir que la Comunidad Internacional y que los Estados Unidos traten de engañarnos y de hacernos creer que ellos lo hacen todo “por el bien global”, porque no es así. El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane lo ilustró en Radio Oleiros de esta forma: “Todos os xefes de Estado congratuláronse da caída do muro de Berlín, e ninguén di nada agora polos enormes muros que Israel constrúe en territorio palestino (…), os pobos non son culpables; os gobernantes móvense polos seus propios intereses”. Nihil novum sub sole, que recordaba Unamuno.