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 Después de varias semanas tratando de asimilar toda la actualidad, ejercicio bastante complicado y más en período electoral, me gustaría hacer una petición a toda la gente a la que llegue este mensaje, aún a suerte de poder sonar oportunista, no siendo otra cosa que un ruego desesperado a la izquierda de este país: el 25 de mayo, por favor, VOTA.

No se trata de un llamamiento propagandístico, de un mensaje encriptado, de un artículo electoralista, no, es mucho más sencillo que todas esas herramientas desgastadas y repetitivas. Es un imperativo a modo de plegaria, y no son pocas las razones para votar el domingo, trataré de resumir, ya que existen numerosas circunstancias personales que se pueden dar a la hora de decidir hacer ejercicio del derecho a voto o quedarse en casa. No me gusta caer en generalizaciones, pero si que me gustaría analizar casos que se pueden dar y posibles puntos de vista alternativos, no lo haré con ánimo de ofender a nadie, y si alguien se siente ofendido que trate de leer entre líneas.

 1.-Voy a votar:

1.a) Voto derecha convencido: poco o nada que hacer. Antiabortistas, taurinos, catolicoapostólicos, neocon y en general prosélitos del neoliberalismo. Si vas a votar a la derecha convencido en estas y otras elecciones, no creo que este mensaje sea para tí.

1.b) Voto derecha porque sí: valóralo, de verdad, revisa tu forma de pensar y compárala con la forma de actuar del gobierno, busca programas alternativos y que se amolden a tu forma de pensar. Será demagogia, ¡¡¡¡¡¡¡acúsenme de demagogo!!!!!!, pero hay mucho en juego…

1.c) Voto al PSOE: ya hablé de ello en el punto 1.b (sin ofender, estoy abierto a críticas).

1.d) Voto en blanco: al ser un voto válido, con la ley d’Hont pasa a ser contabilizado en el total de votos y reduce la proporción de todos los partidos, afectando de mayor forma a los partidos minoritarios.

1.e) Voto a otros partidos: obviamente (si leen el lead verán que es una súplica dirigida a la izquierda) quedan fuera de esta posibilidad opciones de ultraderecha o de conservadurismo camuflado en siglas y colores que huelen rancio. Quitando esos partidos, creo que es la auténtica opción para poder comenzar un cambio, y más cuando estamos ante unas elecciones en las cuales el sistema de voto no responde a la circunscripción provincial, sino a una única circunscripción. Debe ser un punto de inflexión, una forma de decir que las instituciones no pertenecen sólo a esos representantes políticos que han secuestrado la soberanía popular, sino que pertenecen a todos. Una posibilidad que debe ser combinada con el ejercicio de una democracia realmente participativa desde ya.

2.-No voy a votar: una de las posturas más extendidas, la abstención (y especialmente en elecciones europeas), la auténtica representación del descontento popular, la Mayoría Absoluta no válida. Yo mismo creo en la abstención activa como una herramienta de expropiación de poder a los que han abusado de la confianza del electorado. Pero gracias a un sistema electoral ajado, y a sabiendas de que no todos los votantes están en desacuerdo con las medidas que se toman, los lobbies políticos se las han ingeniado para utilizar la abstención a su favor, a favor de la dilatación de un bipartidismo que oxida el progreso democrático. Todos hemos oído eso de “es que si nadie fuese a votar…a ver qué hacían”,  y en mi bisoñez lo creí, porque es la idealización del mayor acto de rebeldía (pacífica) democrática contra el stablishment, pero el poder político lo sabe y lo utiliza: Tú, radical antisistema, ¿no quieres votar? de acuerdo, mi electorado sigue estando ahí…”y es la verdad, porque por mucho que a la Izquierda nos duela, hay muchas personas que votan convencidas a su Derecha, ¿y quién va a convencer a alguien que ha escuchado, por ejemplo, las últimas declaraciones misóginas de Gallardón o de Arias Cañete y que aún así decide votar al PP de que está equivocad@?, ¡y el abstencionismo también les hace el juego! No hablo de recurrir al voto útil, eso es un secuestro ideológico en toda regla, hablo de un voto cercano a tu ideología para evitar que la derecha siga gobernando legislatura tras legislatura, y a partir de ese voto, practicar la política en primera persona, y si no te gusta lo que ves en las organizaciones a las que has votado, ¡cámbialo!, ¡día a día!, participando, en la calle, en las protestas, asambleas, organizándote, pero para que este cambio sea posible, hay que derrotar también al capitalismo en las urnas, y a partir de ahí continuar trabajando.

La abstención premia a los grandes partidos, hay que cambiar la ley electoral (elecciones generales)

Después de este párrafo ciertos sectores de la izquierda me acusarán de revisionista, reformista, etc. No me importa, entiendo, como hizo en su momento Gramsci, que la lucha de clases es una batalla dinámica, que se adapta a la época en la que toca vivir y que va más allá de los simples procesos y relaciones de producción, la hegemonía se practica también a través de otros órganos de la superestructura: medios de comunicación, poderes e instituciones políticas, etc; y en mi humilde opinión, sólo recuperando la soberanía de estos órganos se puede empezar a cambiar el sistema político. Por eso no quiero regalarle mi voto a la derecha, no señor, la democracia es más que votar cada 4, 5 o años, pero mi voto no se lo van a quedar.

Existe la creencia extendida entre la opinión pública de que las elecciones europeas “no sirven de nada”. Cada opinión es respetable, y más cuando los medios de comunicación, responsables y a la vez creadores de ciertas posturas u opiniones con respecto a temas de actualidad, prefabrican una imagen política alejada de la ciudadanía (pues si estos están en Bruselas…). Es un error. Europa es la puerta de entrada de la mayor cantidad de capital para España, de dinero que, con la gestión adecuada, pueden facilitar un cambio de modelo productivo que saque al país de un panorama laboral nefasto. Por eso me gustaría que la gente que está decepcionada, haga un esfuerzo y vaya a votar el domingo. No espero que este texto le haya gustado a nadie, yo lo leo de nuevo y me parece, como poco, malo; pero quiero que sirva para hacer pensar.