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  Hace exactamente dos años comenzaba un nuevo camino. Hace dos años pusimos nuestro pequeño granito de arena en la lucha contra la desinformación. Hace dos años nacía El Adalid de la Libertad.

Segundo Aniversario. Gracias.

Segundo Aniversario. Gracias.

Desde su creación siempre he tenido la duda de si la elección del nombre era completamente irónica o si realmente consideraba que este pequeño espacio sería lo que dice ser. Obviamente era algo más cercano a lo primero, no creo en la libertad pura. La libertad es un derecho, y un derecho conlleva siempre unas obligaciones. Las personas que creen en la libertad incondicional (algo totalmente respetable) se aferran a  algo que no existe; el que se declare adalid de la libertad está, paradógicamente, apropiándose de una cualidad desarrollada ad líbitum por cada individuo (siempre dependiendo del contexto en el que se encuentre).

Enlace a la PRIMERA ENTRADA del blog "El cierre de Público"

Enlace a la PRIMERA ENTRADA del blog “El cierre de Público”

Supongo que el nombre, en su momento, fue una invitación a que cualquier persona que quisiese se diese una vuelta por este espacio. Y lo cierto es que no considero cínico afirmar que lo último que buscamos aquí es un número de visitantes alto, básicamente porque esto no da dinero, es algo puramente vocacional, un servicio público, un compromiso para con la información. Lo más gratificante no es un número al final del día que no refleja en ningún momento la calidad del material. Lo gratificante es que, un día cualquiera, un conocido te diga “vaya, me gusto mucho ese último artículo en el blog” “te has pasado, vaya publicación” incluso “¡vaya mierda artículo!” y sobre todo el placer de poder expresar y hacer público algo que no te quieres guardar, que quieres que otros conozcan, sin renunciar nunca al compromiso con la profesionalidad.

Enlace a la ÚLTIMA ENTRADA del blog: “O mérito da Transición”

Por todo ello espero que este “proyecto” (por llamarlo de alguna forma) pueda durar tanto sobre este mundo como lo haga su creador, e incluso más. Gracias a todos, a cualquiera que haya perdido un minuto de su tiempo en leer alguna línea dispersa de las que hayan sido escritas a lo largo de estos dos últimos años.