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El foco de la actualidad se centra en Burgos, un ciudad tradicionalmente conservadora y tranquila, pero que en los últimos días ha saltado a primera plana en los medios de comunicación por los hechos desencadenados en el barrio obrero del Gamonal, unos hechos que tienen unos porqués que no se remontan a hace unos días, ni a una decisión aislada, sino a varios años y muchos proyectos vinculados a la especulación inmobiliaria.

El empresario Miguel Méndez Pozo

 Se ha prendido la mecha. Las continuas chispas que llevan años encendiendo la política urbanística burgalesa han exaltado los ánimos de un pueblo que lleva años sufriendo los chanchullos de este personaje que tratamos hoy: Miguel Méndez Pozo alias “El jefe”.

 Cualquier persona que encienda su televisor estos días y conecte con los servicios informativos de las televisiones del país podrá observar los disturbios que se están produciendo en el Gamonal y, por desgracia, debido a la inmediatez que demanda el formato televisivo, las breves explicaciones que los presentadores ofrecen para justificar estos altercados: “El barrio protesta contra la construcción de una calle bulevar ya que supone un gasto innecesario y poco prioritario con respecto a otros temas” cierto, pero no es todo, y pera comprender las causas de la negativa del pueblo a este proyecto hay que estudiar el caso en profundidad (recomiendo para ello este magnífico artículo de Ignacio Escolar en Eldiario.es).

 El protagonista indiscutible de todo este alboroto no es otro que el empresario Miguel Méndez, un personaje condenado en los 90 por falseamiento documental, amigo de Aznar en su etapa en la Junta de Castilla y León y que actualmente preside la “Camara de Comercio de Burgos”. En cuanto a empresas, el señor Méndez es propietario del Grupo de Empresas Méndez – Ordóñez y fundador de diversas empresas inmobiliarias: Río Vena, S.A., Clunia, S.L., Allende Ebro, S.L., M.B.G. Burgos, S.L., Espolón, S.A. y Río Arlanzón, S.L. Pero su patrimonio no se queda en el sector de la construcción, también es dueño del grupo de empresas de comunicación PROMECAL (Promotora de Medios de Castilla y León) y PROMECAM (Promotora de Medios de Castilla la Mancha), editor del “Diario de Burgos” y propietario del grupo de televisión Canal 4 Castilla y León, además de consejero del Grupo Hotelero AC.

 Este empresario de origen aragonés también es propietario de la empresa “M.B.G. Ingeniería y Arquitectura SL”; aquí es donde se genera la gran polémica: el alcalde de Burgos (PP), y viejo amigo de Peña, ex-alcalde de la ciudad indultado de su delito de prevaricación por el gobierno de Jose María Aznar, concede el contrato de la remodelación de la calle Victoria (por unos 8 millones de euros) a la empresa de Méndez Pozo.

  La calle está enardecida ante estas ininterrumpidas muestras de nepotismo en el seno del gobierno burgalés y no es para menos, ya que este señor, además de no pedir perdón a la sociedad por sus delitos relacionados con corruptelas y especulación, se atreve a dar lecciones de economía en un periódico de tirada estatal. Y mientras, Annie Bottle pide “condenar los atentados de Burgos” aún a sabiendas de que estos “atentados” han conseguido paralizar la polémica obra de la calle Victoria. Puede que la violencia no sea la solución, pero es la única vía que están dejando los líderes que gobiernan nuestro país, puesto que las arterias democráticas están más obstruidas que nunca, el diálogo no fluye y no es cosa de la proliferación de la violencia, sino de la del despotismo.

El Adalid de la Libertad

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