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¿Qué es el terrorismo? ¿Quién el terrorista? ¿Encarcelamos a las personas correctas? ¿Vivimos en un Estado libre? ¿Existe realmente la democracia en España?

“Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán.” Augusto Sandino

En febrero de 1991 una acción de los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) en la estación de bombeo de Alcolea (Córdoba), corta el suministro de combustible a los aviones militares estadounidenses que salían desde Morón de la Frontera, Torrejón de Ardoz y Zaragoza.

El grupo colocó un artefacto explosivo para cortar el suministro del oleoducto que conducía combustible, según la empresa CAMPSA y la prensa “capitalista” hacia Zaragoza para el consumo “Civil” (qué iban a decir los periódicos de un gobierno que apoyó los movimientos militares de Estados Unidos) pero lo cierto es que está demostrado que esa acción fue una forma de reivindicar el rechazo del apoyo militar Español a la OTAN, ya que desde las bases militares a las que llegaba ese oleoducto todos los días despegaban aviones militares estadounidenses para bombardear las ciudades irakís durante la Guerra del Golfo, ocasionando miles de muertos civiles. Obviamente, los militantes de la organización armada española GRAPO fueron encarcelados a pesar de que dicha acción, aunque insignificante en comparación con el poder militar de la OTAN, evitó durante varios días los bombardeos contra ancianos, mujeres, niños, hombres o cosechas. Mientras, los autores del genocidio irakí (los gobiernos de EE.UU, UE, España… y sus representantes), hoy en día todavía son condecorados y permanecen indemnes tras llevar a cabo innumerables matanzas de civiles indefensos.

Pero no es el único caso: uno de los más escandalosos casos de corrupción política de la historia de España es el Caso Gal, que consistió en la creación y financiación ilegal por parte del Estado de una organización terrorista que asesinó a 27 personas entre 1982 y 1987, con implicación de policías, guardias civiles y altos cargos del gobierno socialista, entre ellos el ministro del Interior José Barrionuevo, el secretario de Estado de seguridad Rafael Vera, el gobernador civil de Vizcaya, Julián Sancristóbal, el secretario general del PSOE en Vizcaya, Ricardo García Damborenea y el General de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo. El propio Felipe González fue acusado de ser el “señor X”, el dirigente del entramado GAL. También hemos gozado de un gobierno genocida (después del franquista) en este país, el del señor José María Aznar, que con su apoyo antidemocrático a la intervención americana en Irak tras los atentados del 11-S fue cómplice de una invasión injustificada, una guerra preventiva con un único interés económico y geopolítico.

El resultado de la política de estos gobiernos no es otro que el cobro de sus líderes de pensiones vitalicias multimillonarias, además de puestos de importancia en los consejos de administración de grandes empresas privadas, un retiro dorado. Y mientras sus periódicos se jactan de la “libertad” de la que se goza en España, y se burlan continuamente de las políticas de comunicación de los países latinoamericanos, en nuestras fronteras contamos con un elevado número de presos políticos. Entre ellos se encuentra desde hace ya muchos años Manuel Pérez Martínez, dirigente del Partido Comunista reconstituido PCE (r) (camarada arenas), cuyo delito no es otro que su supuesta relación con los GRAPO.

Y mientras este partido es ilegalizado por la Audiencia Nacional, la Policía continúa escoltando manifestaciones de ultraderecha, favoreciendo la división y la reapertura de viejas heridas. No sólo eso, la memoria histórica no consiste en homenajear a intelectuales asesinados como Lorca y Miguel Hernández en España, o Victor Jara en Chile por el Régimen de Augusto Pinochet, que va; consiste en mantener el Valle de Los Caídos como un lugar de culto en el que todavía permanecen intactas las tumbas de dos criminales de lesa humanidad como Francisco Franco y Jose Antonio Primo de Rivera con las excusas de un gobierno de ultraderecha que se ha preocupado demasiado por evitar que se le haga justicia a las víctimas del Genocidio de 1936 (y posterior).

También es indignante la traición a la causa socialista de la “izquierda” de este país, no sólo del PSOE, también del eurocomunismo, que a través de la vía del revisionismo ha justificado desde 1975 la injusticia de una transición democrática falsa que ha desembocado en la peor crisis social, económica y política en muchos años. Los líderes de esta “izquierda” han mirado hacia otro lado mientras se encarcelaba por motivos estrictamente políticos a sus propios camaradas. Lo peor de todo es que cada día que pasa, en vez de invertirse esta situación, se está dando un crecimiento sustancial del inmovilismo y analfabetismo funcional que es preocupante. La juventud que no está luchando por poder costearse sus estudios o por colaborar económicamente en casa, se preocupa por llevar el pelo parecido a sus héroes hormonados de Mujeres Hombres Bíceps y Berzas.

No se trata de una pataleta puntual de un “rojo frustrado”. Lo cierto es que la brecha entre clases existe y no es una añoranza del Materialismo Histórico, en palabras del multimillonario Warren Buffett: “La lucha de clases existe y los ricos la estamos ganando”. Y no es algo que se aleje de la realidad cuando cada día asistimos al sometimiento del gran público al faranduleo y a medios de entretenimiento creados para alejar a la masa de su objetivo principal: la recuperación de una soberanía perdida hace años.