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Hace dos días dijimos adiós a uno de los equipos históricos de nuestro balonmano, el Club Balonmano Atlético de Madrid. Las razones son puramente económicas: una deuda aproximada de 1 millón de euros que la entidad colchonera no ha podido asumir, en palabras del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo: “Desaparece (balonmano) por la situación económica que hay en España, pues no se encuentra ‘sponsor’ y es difícil conseguir cualquier patrocinio. En estos momentos, la mejor solución, según los responsables del balonmano es que desapareciera”.

Desaparece otro histórico del balonmano español

Esta difícil situación hace que, día tras día, vivamos la desaparición de una gran cantidad de equipos de balonmano que, a pesar de su encomiable trabajo, no son capaces de sobrevivir por deudas en ocasiones irrisorias: Teka Cantabria, Algeciras, Keymare Almería…son solo algunos ejemplos de equipos históricos que han tenido que hincar la rodilla ante la crisis. En el caso del Atlético de Madrid la desaparición es, si cabe, más decepcionante. Un club que ha ingresado 45 millones de euros tras la venta de Radamel Falcao al Mónaco y que recientemente se ha gastado unos 5 millones en el fichaje de David Villa es incapaz de subsanar una deuda de 1 millón para su sección de balonmano. Es más, continuamente tenemos que soportar que la Hacienda Pública condone deudas ultramillonarias a clubs de fútbol y a la par, ver como los presidentes de dichos clubs alardean de hacer los fichajes “más caros” de la historia del fútbol y mientras, otro equipo de balonmano desaparece. Este deporte ha demostrado su importancia en el país, somos bicampeones del mundo, tenemos unas selecciones base campeonas de europa y la afición por este deporte es algo que llevamos marcado en el pecho. ¿¡Por qué tienen que decidir sobre su futuro personas que en su vida se han vestido de corto?!

Me importa un carajo que Neymar sea el “próximo Pelé”, que Cristiano Ronaldo esté feliz o triste en Madrid. No tengo por qué observar como el deporte que me hizo ser una persona con valores desaparece a merced de deudas incomparables con las que aglomeran tanto los clubs de fútbol como los peces gordos de este país. Puedo ser tan aficionado al fútbol como las personas que me critiquen por estas palabras, pero soy más aficionado a que las familias coman a final de mes y a que se cobren las deudas que arruinan este país y ¡qué cojones!, si para que este maldito país se ponga patas arriba de una puta vez tienen que desaparecer los equipos de fútbol, soy aficionado a que desaparezca la Liga de Fútbol Profesional.

El fútbol español debe más de 4.000 millones de euros al Estado, y yo no veo que Real Madrid, Barcelona, Deportivo de La Coruña, Zaragoza o Valencia (entre muchos otros) tengan que rendir cuentas a nadie. Estoy cansado, y no pienso seguir otro año más una liga que adormece el espíritu crítico del pueblo, que le den por el culo al fútbol español, hablando en plata.