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  Los datos son claros: 110 millones de euros menos en becas, 35.000 estudiantes universitarios que se quedan sin ningún tipo de bolsa (el 12% del total), y las previsiones de los expertos en financiación universitaria no son halagüeñas ni mucho menos.

Jose Ignacio Wert, Ministro de Educación

   El Decreto ley, una fórmula antidemocrática propia de regímenes de rodillo, basada en el autoritarismo de la mayoría absoluta y carente de cualquier tipo de consenso es la herramienta favorita del Partido Popular para hacer de España su campo de tiro particular. En esta ocasión se trata del Decreto de Becas y de su borrador para el curso 2013/14. Con los datos en la mano y viendo las previsiones de especialistas como Hernández Armenteros, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Jaén y experto en financiación universitaria, y José Antonio Pérez García, economista y gerente de la UPV, no podemos más que echarnos las manos a la cabeza: en cuestión de dos años, las medidas del Ministerio de Wert acabarán con la tercera parte de la ayuda total real a los estudiantes. 

  Por otro lado, tenemos el punto de vista de fuentes como el ABC, que se atreven a titular de la siguiente forma la misma información: “Un nuevo sistema de becas favorecerá a las menores rentas y las mejores notas“, la interpretación que realiza el diario del borrador del Decreto Ley se sostiene a través del siguiente argumento: “se establecen dos partes en la beca: una fija, que se obtiene de forma autómática en función de los requisitos de renta familiar y cumpliendo unos mínimos académicos, y otra variable, que dependerá no sólo de la nota que obtenga el alumno, sino también de la del resto de becarios”. De lo que no habla es de la variación de esos mínimos académicos, y de cómo afecta a personas que realmente necesitan de esa ayuda para poder continuar con sus estudios, porque los que no la necesitan, los que tienen una renta digamos “cómoda”, podrán seguir suspendiendo asignaturas; el titular de ABC no se sostiene y es otro ejemplo de desinformación, de un cuarto poder que se afana en realizar la labor antisocial de abogado del diablo.

   No tenemos más que echar un vistazo a uno de los requisitos actuales para recibir una beca básica como es la de movilidad: “En el caso de las Becas de Movilidad, los alumnos de carreras pertenecientes al área de las Ciencias Sociales y Jurídicas deberán superar el 100% de los créditos para mantenerla para todos los estudios”; es decir, un alumno de Periodismo que por circunstancias personales no pueda realizar un examen, o simplemente suspenda una asignatura por cuestiones desvinculadas al esfuerzo personal, sería despojado de su derecho de acceso al sistema universitario público, ya que una beca de movilidad suele rondar los 3.000 euros (dependiendo de la movilidad geográfica), cantidad que, hoy día, no todas las familias son capaces de asumir si tenemos en cuenta que el alumno quedaría también sujeto al pago completo de la matrícula y de los créditos que no haya superado (perdería la exención de Matrícula).

    Y todavía tenemos editoriales en los periódicos de nuestro país que tratan de manipular la opinión pública para situarla en favor de un gobierno que se desacredita con cada nueva medida que lleva a cabo. Se han llegado a escuchar barbaridades del tipo “para que se lo gasten en el botellón…”, “así se verá quién estudia y quién no...”, etc. Es más, periodistas como Eduardo Inda han llegado a llamar fascistas (gente con tics “fascistoides”) en el programa La Sexta Noche a los alumnos galardonados con el premio Fin de Carrera que negaron el saludo al Ministro Wert, promotor del decreto que acabará con la igualdad de oportunidades para los estudiantes; es de locos.

   El que pueda permitírselo, seguirá invirtiendo el tiempo de su etapa universitaria con holganza y ociosidad (estudiando de vez en cuando también). Al contrario de lo que nos dice el ABC, la Universidad (y los datos lo confirman) acabará siendo para ricos, como hace décadas, y nuestro país será el número uno en fug…”movilidad exterior” de mano de obra barata y sin formación. Es el momento de decir basta.