Perfiles: Cristina Fernández de Kirchner

  En los últimos tiempos y tras la expropiación hace poco más de un año del 51% de las acciones de la empresa YPF (filial de la española Repsol en Argentina) la figura de esta mujer de 59 años, 2ª Presidenta electa de la nación Argentina, ha pasado del conocimiento parcial a la opinión pública de todos los españoles. Todos nos atrevemos a hacer juicios de valor sobre la máxima mandataria argentina y sobre sus recientes decisiones pero, realmente, ¿qué es lo que conocemos acerca de su vida y de su trayectoria política? ¿Cuáles son los precedentes del kirchnerismo en Argentina? Todas estas preguntas tienen su respuesta, y estas respuestas nos ayudarán a comprender el comportamiento de Cristina Fernández, una controvertida política alabada por unos y censurada por otros pero cuyas palabras no dejan indiferente a nadie.

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  Cristina Fernández, política y abogada, nació en La Plata (Argentina) en el año 1953, durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, líder del peronismo, movimiento que marcaría profundamente los gobiernos del Partido Justicialista que posteriormente pasaría a formar parte de una coalición de partidos de izquierda denominada el Frente para la Victoria, del que es presidenta Cristina. Conoció a Néstor Kirchner durante sus estudios de abogacía en la Universidad de La Plata y tras el golpe de estado dado por la Junta Militar al gobierno de María Estela Martínez de Perón en 1976, se vio obligada a desplazarse con Néstor a la Patagonia, a Río Gallegos. Pasado el gobierno justicialista de Carlos Ménem durante los 90 y el mandato de Fernando de la Rúa, líder de la Unión Cívica Radical (socialdemócrata) hasta el 2003, los Kirchner (primero Néstor y desde 2007 Cristina) pasaron a dominar las elecciones a la cámara baja del Congreso Argentino.

Aunque su vida siempre ha sido algo misteriosa para la opinión pública, gracias a los estudios y a la documentación de periodistas como Sylvina Warger (autora de la biografía “Cristina, de legisladora combativa a Presidenta Fashion” o Laura di Marco, podemos conocer más a fondo los entresijos de la compleja mente de una mandataria calificada por la inteligencia de los Estados Unidos como “visceral, nerviosa y ansiosa”. Hilary Clinton llegó a pedir un informe sobre su salud mental y lo cierto es que el comportamiento de Cristina ha sido desde siempre algo subversivo, con alguna que otra divergencia.

  En los 90 era una diputada combativa que clamaba contra Carlos Ménem, pero aplaudió en su momento la privatización de YPF durante su mandato, aún sabiendo que su política exterior favorecía el acercamiento a los EEUU (abandonó el Movimiento de Países No Alineados). En su comparecencia para anunciar la expropiación de YPF, Kirchner se justificó de la siguiente manera:

«Por la reforma de 1994, la propiedad de los yacimientos se transfirió precisamente a las provincias. He estado casada doce años con un gobernador, y sé lo que significa administrar todos los días las urgencias, las necesidades, y muchas veces se adoptan decisiones. Y no porque los gobernadores no quieran defender los intereses de sus provincias, sino que muchas veces se encuentran acuciados por necesidades muy importantes que tienen que cubrir como la educación, la salud, obras importantes que les quitan y les restan poder de negociación.»

 La escenografía (vestida de luto y con una imagen de Eva Perón, defensora de los derechos de las trabajadoras, a sus espaldas) parece señalar antes de que empiece a hablar siquiera que se trata de una decisión trascendente para Argentina, se trata (según ella) de la “recuperación de la soberanía”. Tras un discurso de exaltación nacionalista, los aplausos kirchneristas apagaron el rumor de los aplausos que un día ella y su marido dirigieron hacia Ménem y la privatización de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Argentina.

   Cristina se considera a sí misma una persona revolucionaria, militante de izquierdas durante la dictadura de la Junta Militar, pero también una mujer romántica y obsesionada con su aspecto: “No tengo que vestirme como una pobre para ser una buena política”, declaró en una ocasión. En cuanto a su círculo más cercano, la presidenta se rodeó siempre de gente joven y progresista. Tiene 2 hijos, Florencia y Máximo; precisamente el entorno de éste último es el que se está haciendo con gran parte del poder de la cúpula kirchnerista. Un ejemplo es Axel Kicillof, el Viceministro de Economía, que en su momento contrató a Máximo como gerente de Aerolíneas Argentinas. Este joven de 42 años fue el que impulsó la idea de la expropiación de YPF. De ideología keynesiana y religión judía, Kicillof es uno de los hombres de más confianza de Kirchner, que le ha nombrado administrador de YPF junto a Julio de Vido. Tras la muerte de Néstor en 2010, Cristina logró el cuarto mejor resultado electoral de la historia de la República Argentina consiguiendo el 54,11% de los votos en las elecciones de 2011. Según algunos analistas políticos, el hecho de haberse convertido en “la viuda de Argentina” había conmovido al pueblo, que le brindó su confianza de nuevo a pesar de haber afrontado la peor época económica desde la crisis del a principios del 2002, en la que los bancos impidieron la retirada de efectivo de sus sucursales por miedo a un pánico financiero que provocase la pérdida de liquidez de las entidades.

Al margen de la personalidad de Cristina Fernández, de sus decisiones del pasado, de su visión del futuro, lo cierto es que actualmente Argentina está al borde de la quiebra, con más de 8 millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza, y la expropiación de YPF se ha producido en un contexto de baja popularidad para la presidenta tras su silencio ante el trágico accidente ferroviario de febrero, en el que murieron medio centenar de personas. Casualidad o no, lo cierto es que el petróleo de los argentinos debería ser de los argentinos, igual que las frutas guatemaltecas deberían ser de los guatemaltecos (y no de General Fruits) y el canal de Panamá de los panameños. Y es que fijándonos en todos estos casos, no nos parece tan desacertada la afirmación de Simón Bolívar que decía: “los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la Providencia a plagar la América toda de miserias en nombre de la libertad”. Podríamos pensar que en el caso de Repsol es España la que mete sus manos en la “comida” ajena, pero no podemos olvidar que antes de la expropiación, el 42% del capital flotante de esta empresa (que suponía el 68% del accionariado total) provenía de inversiones “institucionales extranjeras”, más concretamente de los dólares estadounidenses de Eton Park, Capital Guardian Trust Company y Lazard Asset Management

¿Quién hostiga entonces a Latinoamérica? Los de siempre.

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