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  Hoy es un día en el que los periodistas celebran la consecución de un derecho por el que han luchado desde hace años, la libertad de expresión y de prensa. Los diarios nacionales celebran con júbilo un día especial, de libertad.

   ¿Pero de qué libertad nos hablan?, ¿de una que está secuestrada por unos medios de comunicación de masas al servicio de un sistema financiero en el que prima el valor de las divisas sobre el de las personas?, ¿de la que son promotores notarios que se hacen llamar periodistas, que sellan su firma sobre noticias de agencia que apenas acercan una “pseudorealidad cocinada” en las redacciones de medios profundamente editorializados? Estos no son los verdaderos periodistas, los verdaderos periodistas no prosperan, no tienen cabida en un sistema que prima la mediocridad, como el político; los periodistas con seña de identidad y que no tienen miedo de mostrar y argumentar una realidad compleja e injusta son los que hoy celebran el día en el que un sistema desigual no les permite ejercer con verdadera libertad. Que no se engañe nadie, hoy no existe la libertad de expresión, no se si es una utopía, pero lo que está claro es que, por mucho que un servidor pueda publicar sus ideas en un blog independiente, esto no quiere decir que exista una verdadera libertad de prensa. Mientras las principales cadenas de televisión privadas de España abren sus programas informativos con las detenciones de dos posibles allegados (ideológicamente hablando) a dos locos que asesinaron a dos personas en Boston, un bombardeo de la OTAN provoca decenas de muertos en Afganistán, la guerra se cobra la vida de miles de niños inocentes en Siria y millones de personas sufren el abismo social existente entre el primer y el tercer mundo: ¿demagogia?, puede; ¿realidad?, por supuesto. Ninguna vida vale menos que otra, y los medios no tienen el derecho de otorgar y restar importancia a la vida de ningún ser humano.

  En el sistema mediático contaminado de nuestros días el entretenimiento está por encima del conocimiento. Libertad no es publicar lo que uno quiera, y menos si tiene la responsabilidad de informar a cientos de miles de personas, libertad es proporcionar una verdadera información de calidad, para formar a la opinión pública con el objetivo de que esta tenga la capacidad para ejercer su derecho soberano de ser ciudadano. Esta formación intelectual es la base de una verdadera democracia, y mientras los medios de comunicación no sean el canal para ello, no existirá una democracia real, el periodismo estará mal visto y no existirá una verdadera libertad de expresión.

Sergio Casal