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  Los sindicatos mayoritarios “se separan” en A Coruña para protestar contra la reforma laboral y en apoyo a los seis millones de parados.

Sergio Casal ©

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  Esta era la imagen más buscada hoy (por medios y sindicatos), y aquí la tienen. Las diferentes cúpulas sindicales de nuestras provincias y comunidades han conseguido, como de costumbre, la atención de las cámaras en una jornada de protesta ciudadana ya no sólo contra la sangría del desempleo, sino contra el desmantelamiento general del ya lisiado Estado de Bienestar.

   Es la primera (y última vez) que un humilde servidor se retira cabizbajo de una manifestación de esta índole, ¿las razones? No seis millones, pero sí unas cuantas. En primer lugar, los sindicatos mayoritarios de A Coruña, en lugar de aunar fuerzas, decidieron que la forma más productiva de luchar por nuestros intereses era salir de lugares diferentes a horas también distintas: así, CIG salía de la Plaza de Vigo y CCOO y UGT de la Plaza de la Palloza. Pero no queda ahí la cosa, lejos de aprovechar estar bien juntitos y sin la presencia del “intruso nacionalista”, ni los militantes de Comisiones ni los de UGT animaban una mañana algo lluviosa con arengas contra el sistema que dicen “aborrecer”, lo único que se escuchaba era el coche del sindicato que iba a la cabeza voceando lemas como: “no nos mires, únete” o “Folga Xeral”; el día que había que salir contra los desahucios eran ellos los que miraban, pero hacia otro lado, y qué decir del recurso de la Huelga General,  bueno para poner los puntos sobre las íes en ocasiones puntuales, pero utilizado como sistema es algo que se convierte en una traba para el empleo. La solución hoy ya no está en una Huelga General, hoy va más allá, el cambio debe ser mucho más profundo.

Sergio Casal ©

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 ¿Pero qué van a cambiar unas personas que se han instalado como nadie en el sistema capitalista?,¿por quién van a recibir un palo estos señores que se declaran obreros y que en su vida han movido una piedra de sitio? La burocracia sindicalista ha crecido tanto, que sus líderes, con la excusa de luchar “por los derechos de todos” han alcanzado un nivel adquisitivo altísimo desde los despachos, fruto de comilonas de negocios con la Ministra Báñez. No sólo el PSOE se ha alejado del paradigma socialista, los propios sindicatos se han convertido en un aparato complejo, obsoleto e interesado.

CCOOUGT

Sergio Casal ©

La aparente oposición entre CEOE y “obreros” resulta esperpéntica y atemporal. Han convertido la idología en una postura, en una “pose” incluso hacia las cámaras (para muestra un botón) y los medios, pero tras las pegatinas de UGT y CCOO se oculta un pensar individualista y cortoplacista similar al de los líderes de los partidos mayoritarios. Ellos no son el canal para el cambio, que no nos confundan con su baile convocatorias, fechas, cifras y letras.