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“Chávez está vivo y lucha cada día por poder volver a ejercer sus funciones como presidente de Venezuela”

   Hace unas semanas, este mismo blog (de muy humildes recursos) rebatía la información que se publicaba en el diario El País acerca de la presunta muerte del jefe de gobierno venezolano, Hugo Chávez, a través de una información ofrecida por una fuente de confianza del gobierno cubano que aseguraba que “Chávez está vivo y lucha cada día por poder volver a ejercer sus funciones como presidente de Venezuela”. Resultó que teníamos razón…David contra Goliat.

  ¿Cuáles son las fuentes a las que ha podido acudir, cual su credibilidad, que cantidad de medios habrá puesto sobre la mesa este periódico de tirada nacional para publicar una información tan sumamente arriesgada en la primera plana de su edición digital? Es difícil saberlo, pero algo huele mal en el periodismo internacional. Cada día los recortes en logística de los medios de comunicación son mayores, y éstos tienen que sucumbir a la mala praxis del “copy-paste” de la información de agencias.

  Después de esta publicación y tras desmentir la información publicada sobre la muerte de Chávez, el periódico del grupo Prisa, lejos de desistir en sus ataques al gobierno venezolano, ha llevado a cabo una batalla de desgaste en la que ha arrojado toda suerte de divagaciones e insustanciales circunloquios sobre la salud del líder bolivariano. ¿A qué viene este interés en matar a Chávez? Desde hace tres años, el consejo de administración del grupo Prisa, sus comisiones ejecutivas y su accionariado se ha visto inevitablemente (por todo este tema de la crisis económica y estructural del periodismo) contaminado por el capital de Liberty Acquisition Holding, un vehículo inversor para grandes lobbys financieros estadounidenses como el Soros Fund, del millonario George Soros (famoso por ser el principal artífice de la quiebra del banco de Inglaterra en 1994 y otras “perlas” de origen especulativo), o las sociedades de inversión de bancos como Morgan Stanley, Citigroup, Deutsche Bank y Credit Suisse. ¡Y qué bien la ha venido a Henrique Capriles esta tormenta de información!

    El sistema mediático español, que presume de pluralidad y profesionalidad ante lo que ellos llaman “las dictaduras de latinoamérica” se comporta como una manada de perros rabiosos, ansiosos por hincarle el diente a todo pensamiento que se desvíe de su infecta línea editorial. El jugar diariamente con la salud de una persona es una falta de respeto no sólo hacia ella, también hacia su familia, que sufre diariamente por las calumnias que publican medios corruptos hasta la médula; de sus amistades y allegados, y sobre todo del pueblo que le ha brindado su apoyo. Nadie tiene derecho a jugar con la vida de las personas, y menos los medios de comunicación.

  Demasiado interés en desviar la atención sobre el yugo que Bárcenas ha atado alrededor  del cuello de un amedrentado Partido Popular, inmerso en infinitas corruptelas; en tratar de magnificar la imagen de una Casa Real parasitaria. Demasiado interés en matar a Chávez cuando a quién deberían matar (los medios y de forma figurada, no vaya a ser que se malinterprete este sencillo doble sentido) es a los que hacen de la nuestra una democracia rancia.

  Descansa en paz Chávez, porque se necesita una Revolución Bolivariana en plena forma para seguir combatiendo las embestidas del “Leviatán mediático” norteamericano que cada día cubre de opacidad realidad que afecta a nuestros días.