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   Con la que está cayendo en nuestro país uno se pregunta hasta qué punto puede ser importante lo extracomunitario. Pues hasta el punto de que mientras aquí no somos capaces de llegar a un acuerdo para derrocar a la cúpula de forajidos que llamamos “líderes”, en la otra punta del mundo se fragua algo que nos atañe a todos.

Ciudad de Hiroshima tras el ataque nuclear del Enola Gay

  Corea del Norte ha realizado con “éxito” su tercera prueba nuclear. Una prueba nuclear consiste en la detonación “controlada” de una bomba de hidrógeno con fines armamentísticos y militares, en otras palabras: a ver quién la tiene más grande (la bomba). Pues el “Mandingo” de la energía nuclear no es otro que Estados Unidos. El diario El Mundo titulaba la noticia de la siguiente manera:«Corea desafía al mundo con una nueva prueba nuclear». Hace poco más de dos meses, Estados Unidos realizaba un ensayo similar al de los norcoreanos y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) se justificaba alegando que su objetivo era el de «reunir datos científicos para obtener información crucial para mantener la seguridad y efectividad de las armas nucleares del país». Esta conducta fue condenada por el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, que no tardó en acusar a la Casa Blanca de poner en peligro la estabilidad internacional con sus«constantes evidencias de una dependencia total de las armas de destrucción masiva». La reacción de los Estados Unidos y de Israel no fue otra que promover una campaña de acoso militar y mediático ante la sombra de un indicio de la posibilidad del uso de la energía nuclear por parte de Irán con fines armamentísticos, algo que el propio presidente iraní ha negado, defendiendo siempre los fines pacíficos del uso de esta energía, por otro lado altamente cuestionado.

   No voy a entrar en el debate de si la energía nuclear es segura o no, lo importante de este hecho es dejar claro que el único beneficiado con la actual ley de no-proliferación nuclear es el Tío Sam, que asegura su supremacía militar en lugar de abogar por la erradicación definitiva de las armas de destrucción masiva por parte de todas las potencias. Ni Corea del Norte (3 pruebas), ni Rusia (800 pruebas) ni EEUU (1054 pruebas y dos bombardeos sobre población civil), ni ninguna nación tendría que tener la capacidad de acabar con cientos de miles de vidas con una sola arma.

  No se puede permitir el uso de armas nucleares por parte de ningún país, pero ojo, el enemigo no es siempre el que se nos dice, el enemigo demuestra su malicia con actos, y por ahora el peor enemigo de la paz mundial no es otro que Estados Unidos, que con su discurso de “es por vuestra seguridad” se ha cobrado más vidas inocentes que ningún otro país de nuestro siglo.