Urdangarin a través de su abogado denuncia de empobrecimiento injusto a que le abocan las decisiones del juez que lleva su caso.

Para mejor comprender el alcance de estas palabras habría que contraponer su presunto empobrecimiento al de los que se ven privados del derecho a un trabajo remunerado para sacar adelante a la familia. ¿Acaso el empobrecimiento vertiginoso y total de dieciocho millones de españoles es justo? Los hijos y la señora de Urdangarín tendrán un colchón económico para toda la vida aún después de pagada la fianza, e incluso con el padre ausente. Por otro lado semánticamente a Urdangarin no puede atribuírsele la categoría de pobre. El pobre vive la escasez e incluso la carencia de recursos desde la dignidad y sin caer en el atropello de los derechos ajenos. Pero el yernísimo actuó en todo momento desde la corrupción de ese valor y por tanto no será propiamente pobre si no miserable.

El miserable lleva mal la penuria de recursos y es capaz de subvertirlo todo desde el egoísmo para salvar su culo. Por lo pronto el duque “em Palma do” con su presunto dinero sucio está “empobreciéndose injustamente” ya por su cuenta, tirando de los ahorros en un intento por inhabilitar  el proceso judicial aduciendo irregularidades de forma, en los procedimientos.  Y ello a pesar de la bondad del juez con la infanta que compartió con el encausado la adquisición y disfrute de un palacio y varios inmuebles, que tiró de la Visa alimentada con fondos tóxicos en sus compras por la milla de oro neoyorquina, que luego revivió el subidón de ir de tiendas en Londres en jornadas completas dentro de los almacenes en compañía de su madre… porque, en el fondo, nunca han dejado de creer en su impunidad. Son siglos instalados en la divinidad que les han llevado a mantener esa mentalidad feudal según la cual nadie puede juzgarles desde posiciones inferiores en la escala social. De ahí que la Corona haya desafectado a los dos yernos, plebeyos e inconvenientes, elegidos por el capricho de las infantas.

Entretanto Garzón sigue siendo la única víctima de la Gürtel. El sentó las bases de una investigación obstaculizada desde el principio por la clase política, que ha desviado la acción del juzgado a la fiscalía para impedir la toma de medidas ágil que evite el enrocamiento de los gestores y beneficiarios implicados en la trama. España no tendrá remedio en tanto no haya separación e independencia de los tres poderes.