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España Campeona del Mundo de Balonmano 2013

  En nuestra sociedad el fútbol es considerado el deporte Rey por muchas razones. El despliegue mediático es increíble para cubrir el más fútil de los detalles. Encuentras aficiones de fútbol en cualquier rincón de nuestro país, desde el pueblo más humilde hasta la más poblada de las capitales. Pero hay un deporte en el que la afición, aunque menor en número, es mucho mayor en sentimiento, el balonmano. ¿Por qué?, porque aficionado al fútbol es cualquier hijo de vecino, pero los aficionados a nuestro deporte son personas que no sólo lo siguen; también lo practican o lo han practicado o conviven  con personas que viven por y para este deporte. La masa aficionada al balonmano siente este deporte como algo diferente a todo.

   Hace poco menos de 24 horas la selección de Valero Rivera se proclamaba Campeona del Mundo en un auténtico despliegue tanto de potencial defensivo como de velocidad en el contraataque y de sangre fría en las acciones de ataque posicional ante el correoso 6-0 de Dinamarca. Un verdadero recital de balonmano ante más de 15.000 espectadores en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Pero no sólo eso. Hace poco más de 24 horas se cumplía exactamente un año del último entrenamiento de un servidor como jugador de balonmano. Un año lleno de dificultades, de partidos perdidos, de batallas a medio disputar, de ilusiones rotas y de separación con el deporte. Un año en el que uno se permite el lujo de meditar todo lo que un deporte le ha dado y la ha quitado. Los que como yo practicaron y practican el noble deporte del balonmano saben lo que significa para una persona. Los nervios y las dudas sobre las capacidades de uno mismo antes de un partido importante en el vestuario, disipadas en el momento de vestir la camiseta de tu equipo, los vendajes que muchas veces son ya parte de un ritual supersticioso más que una protección real, saltar a calentar y escuchar esa canción que esperas y que te recuerda de lo que eres capaz, el dolor (físico y sobre todo psicológico) de una lesión y la euforia de la recuperación: un auténtico chute de adrenalina con el pitido inicial y de endorfinas con el final agónico de una victoria ajustada; la sensación de autorealización tras la consecución de un importante campeonato y la sensación de vacío de la derrota. Pero sobre todo hay algo que hace diferente a este deporte: en esos momentos de fluctuaciones psicológicas miras a tu derecha, luego a tu izquierda y seguidamente al frente y ves a esas personas que están dispuestas a salir a muerte por lo mismo que tú, esas personas con las que no sólo compartes vestuario, si no un tramo de la vida, gente con la que convives durante duras jornadas interminables de pretemporada, durante opíparas cenas de celebración, durante horas y horas de competición y que poco a poco se van haciendo parte de tu familia, esas mismas personas que cuando lo haces bien te abrazan y cuando lo haces mal te abrazan más fuerte.

   El día de ayer fue un día en el que se vivió algo increíble para el balonmano español, una auténtica fiesta para un deporte que lo está pasando realmente mal en lo que al marco económico se refiere. Un deporte menospreciado por ignorantes y amado por atletas. Pero por encima de todo un deporte que forma parte del corazón de sus protagonistas, en el que sólo los que han llegado a lo más alto saben los años de trabajo que hay detrás de cada victoria, los sacrificios que se hacen por llegar a donde se llega. El balonmano en sí es una metáfora de lo que significa, durante una fracción de segundo, que se puede llegar a hacer eterna, el jugador desafía las leyes de la gravedad para definir en pocos instantes la sutil diferencia entre una victoria y una derrota.

   Cuando este deporte entra en tu vida, difícilmente puede salir ya. Somos bicampeones del mundo, y lo más importante es el ejemplo que estos jugadores han dado a las generaciones de jóvenes jugadores que vienen por detrás de que, a pesar de las dificultades contextuales, el trabajo y la pasión por este deporte son la clave para el éxito.

Enhorabuena a todo el balonmano.