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 Miles de personas toman las calles de París para manifestarse en contra del derecho de adopción de las parejas homosexuales y del “matrimonio para todos”, producto del ejecutivo de François Hollande, que aumenta los derechos del matrimonio homosexual.

El “matrimonio para todos” fue incluído por Hollande en su programa electoral

No esperaba el líder francés una oposición tan férrea ante lo que podría ser poco más que un “trámite” legal. El Proyecto de Ley sobre el matrimonio homosexual ha levantado ampollas en muchos sectores de la vida política gala.

Tanto la derecha católica como sectores de la socialdemocracia francesa (encabezados por François Mitterrand, ex-secretaria de Estado para la familia entre 1981 y 1984) se han posicionado en contra de las posturas que defiende el gobierno para facilitar la igualdad de derechos entre parejas heterosexuales y homosexuales. Manifestantes como la humorista Frigide Barjot alegan que con esta ley “desde un punto de vista jurídico, el enlace podrá venir de dos hombres o dos mujeres, algo contrario a la naturaleza de las cosas“. En España, país famoso también por la tolerancia de sus sectores más conservadores, poco ha tardado tanto el Foro de la Familia (católica apostólica y romana, ojo) como la Conferencia Episcopal en salir en apoyo de los manifestantes de París. Holland ha defendido hasta el final lo que considera el “mayor proyecto social del quinquenio” y ha enviado cartas a través del Ministerio de Educación a más de 8.000 escuelas católicas para “evitar el fomento de la homofobia” entre el alumnado. Y es que parece que el único matrimonio (además del tradicional católico) que le gusta a la Iglesia es el suyo con la derecha de la UMP (partido del ex-presidente Sarkozy), su brazo armado. Juntos han arengado a las masas para que se manifiesten en contra de este Proyecto de Ley, algo que ni el partido de Marine Le Pen ha hecho.

  Mucho interés muestran los camarlengos franceses en inmiscuirse en la vida de personas que ni siquiera conocen pero que juzgan desde tiempos inmemoriales por sus preferencias sexuales. Debe ser un tema de contextos, porque cuando alguien de su “gremio” viola a un (con suerte, porque normalmente son varios) menor, el redactor jefe de la revista del señor Rouco Varela (Alfa y Omega) suelta perlas como ésta:  “Reducido el sexo a simple entretenimiento, ¿qué sentido tiene mantener la violación en el Código Penal?; cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal”. Es decir, “forniquemos” con quién queramos, violemos, da igual la edad. Que nos ampare la ley, eso si, mientras sea con alguien del otro sexo, si no sacaremos a la gente a la calle; con la iglesia hemos topado.