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El Ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Dryan habla de una “guerra contra el Terrorismo y el Islamismo Salafista en Mali”. Estados Unidos y Gran Bretaña también ofrecen apoyo logístico al ejército galo.

El Comité Nacional para el Restablecimiento de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE) en marzo de 2012

    El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en diciembre una resolución presentada por Francia para permitir el despliegue de una fuerza militar africana en Mali, donde milicianos islamistas y separatistas tuaregs controlan desde el mes de marzo la parte norte del país.

    El Ejército de Mali aseguró el pasado jueves que estaban consiguiendo avances sobre los insurgentes, después de informar de la toma de Douentza, una localidad de la zona. Sin embargo, la población de esta localidad y los grupos rebeldes han asegurado que las tropas malienses estaban a las afueras de la localidad y que dentro permanecen apostados los guerrilleros. La actuación gala, que incluye un despliegue de unidades en Bamako, no se había preparado con meses de antelación, sino que se vio precipitada por la petición de ayuda lanzada el jueves por el presidente interino de Mali, Dioncunda Traoré, y por la constatación de que si no se intervenía Bamako “habría caído en dos o tres días”, según explicó el Ministro de Defensa francésJean-Yves Le Drian.

  En marzo de 2012, el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), un movimiento tuareg laico, arrebató el norte de Mali a las tropas gubernamentales en una rebelión cuyo fin último era la independencia, pero la revuelta fue enseguida secuestrada por tres grupos islamistas: el Movimiento de Unidad para la Yihad en África Occidental (MUYAO), Ansar Dine y Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), que son los que ahora controlan la insurgencia en el país africano.