Etiquetas

, , , ,


Después de años de gritos, las manos de los que protestamos, como las gargantas, se han avejentado. Las denuncias hacia las alienantes doctrinas que el sistema capitalista profesa han llegado a su límite, y el último hilo somático que nos unía en una “sociedad moderna y democrática” ayer se rompió despertando a la parte perdedora de la dictadura occidental, el pueblo, que comienza a descubrir la cara visible de un Nuevo Orden Mundial.

La manifestación 25S que tenía como objetivo mostrar las lagunas de nuestro sistema en materia de representación popular, se convirtió en una batalla, no sólo física, también psicológica y mediática. Ayer hubo terrorismo, un terrorismo al que ya nos estamos empezando a acostumbrar en España, el terrorismo mediático. Los medios, al servicio del pueblo (como el Congreso de los Diputados) se dedicaron, el poco tiempo que lo hicieron, a señalarnos a la gente que era apaleada por veinte policías diciendo “esos, esos quieren acabar con la democracia”. Y la gente que está en su sofá y recibe esa información de la televisión pública piensa. “que malos los antisistema, que buenos los diputados”, no, ya no cuela. No cuela que en prime time televisivo la única cadena que ofrece imágenes en directo de la movilización sea la conferencia episcopal, intereconomía; siglo XXI y la Iglesia parece aumentar su influencia por momentos.

Es curioso que en España nuestros líderes nos digan que la policía actúa bajo la estricta legalidad de la Constitución vigente, y que los manifestantes “agreden y tratan de destrozar nuestra democracia”, o mucho me engaña mi vista o aquí algo huele mal. Miremos hacia el Caribe, Cuba. No tienen libertad de expresión, no hay manifestaciones anticastristas, está prohibido….prohibido…¿por qué?, ¿porque si las hubiese la policía cargaría con violencia, el ejercito intervendría? No hay más preguntas, la única diferencia es que aquí llevamos años criticando a Cuba por una censura que es mucho más violenta en una supuesta “gran democracia occidental”, nos encanta escupir hacia arriba y el escupitajo vuelve, de eso hay que estar seguros, entregar el poder a un sistema en el que el dinero es el dueño de los medios, de las empresas, de las campañas políticas, etc. es entregar nuestra libertad, en el momento en el que un dólar tiene más valor que una vida, los pilares que sostienen a la humanidad se derrumban, y en occidente ya hace muchos años que esto funciona así.

Tenemos miedo de Ahmadineyad, de Chávez, de Osam…de Al Qaeda, pagamos impuestos para tener un ejército alineado con la OTAN que nos defienda de estos monstruos, ¿eso nos dicen no? Ellos son los malos, Irán tratando de defender a su pueblo del durísimo acoso Estadounidense-Israelí; Venezuela acorazando su industria para no entregarla a las multinacionales que nos han metido en el pozo en el que estamos actualmente. ¿Nos podemos preguntarnos de una maldita vez si no son los Estados Unidos (y sus aliados) los únicos responsables de que estemos perdiendo nuestros derechos de forma ineluctable? No porque seremos tachados en nuestro “idilio democrático” de: antisistemas, traidores, terroristas, bolcheviques, perroflautas, etc, etc, etc…

Sigamos dormidos, sigamos atados a nuestros prejuicios políticos, sigamos cogidos de la mano de los manipuladores, pero entonces démosle la bienvenida al Nuevo Orden Mundial. Yo seguiré sin hacerlo y confío en el cambio social, pero para ello es necesario que primero cambiemos, uno por uno, nuestra forma de ver la realidad, que no nos la enseñen, veámosla.