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  Decía el escritor italiano Carlo Dossi: “La utopía de un siglo, a menudo se convirtió en la idea vulgar del siglo siguiente”. En lo que nos atañe, parece que el significado real de la frase podría ser el contrario ya que actualmente existe la tendencia de considerar vulgar algo que con los años se convierte en un arquetipo ya sea político, económico, social, etc.

El asalto (como dicen algunos), la expropiación (como dicen “algunos otros”) de alimentos en los supermercados de Écija se ve actualmente por una gran parte de la socidad como un acto repudiable, no por su fin, sino por el hecho de incurrir en un delito para conseguir algo mejor. Es cierto que un cargo público no puede (por que así lo decreta el Estado de Derecho) tomar de la empresa privada algo que no le corresponde, sea cual sea el fin, existen otras forma de hacerlo pero, ¿quién regala alimentos, además de alguna empresa de forma simbólica y con poca repercusión (no le quito el gran mérito que tiene)? Muy pocos. “España no es Grecia” -se justifican los detractores de esta acción. Pero, como dice un servidor: Grecia tampoco era Grecia hasta que fue Grecia, es decir, que España, por muy España que sea tiene más de dos millones de niños viviendo bajo el umbral de la pobreza, esta es la realidad y no se puede obviar.

También decía otro italiano, en este caso el renacientista Nicolás Maquiavelo: “El fin justifica los medios”. Paradigma de controversia donde los haya, este florentino puso sobre la mesa una frase que quedaría para los anales de la historia por su contenido de fondo. Veamos ejemplos en la política.

Los neoliberales, que tan orgullosos están de su Revolución de 1789, parecen olvidar que comenzó con decapitaciones y exaltación del Terror. Robenspierre y sus seguidores exponían las cabezas de los afines al Antiguo Régimen en picas para evitar la disidencia al nuevo pensamiento. ¿El fin justifica los medios? Según el neoliberalismo sí, porque gracias a esa etapa, a pesar de la cantidad de crímenes y atrocidades que se cometieron, ahora gozamos de Estados sin Tiranía, abonados al progreso.

En la Segunda Guerra Mundial, el presidente Truman, con los alemanes derrotados en el oeste y los japoneses casi pidiendo la hora, decidió lanzar sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki bombas atómicas provocando un genocidio en cuestión de segundos, ¿fin? Acabar con los fascismos y con la Guerra en el Pacífico; ¿medios?, aunque hoy en día se condenan, en su momento fueron justificados por el líder de lo que hoy día calificamos como “La Democracia de las Democracias, los impávidos Estados Unidos de América, God Bless America…”

No trato de ser populista con estos ejemplos, ya que como hoy en día, en su momento esas personas creían ser las avanzadas y apostar por el progreso. Porque nosotros podemos pensar “claro, es que en esos tiempos…”, sí, pero también dentro de doscientos años pensarán “es que en el 2012…”. Por lo tanto, ese no es un argumento válido, cada sociedad vive su época pensando que es avanzada, pero eso no quiere decir que lo sea.

¿A qué viene esto? En los últimos días se ha formado un gran revuelo tanto social como mediático por esa expropiación, robo, asalto, toma de alimentos de primera necesidad (o como cada uno le quiera llamar según su punto de vista) por parte del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) en varios supermercados de Écija. Liderados por Juan Manuel Sánchez Gordillo, diputado de IU y alcalde de Marinaleda,  decidieron llevarse sin pagar varios carritos de compra con bienes de primera necesidad para familias desfavorecidas de Sevilla y para comedores sociales. Los defensores del “Estado de Derecho” se han lanzado contra Sánchez Gordillo, que no ha dudado en comparecer ante medios de todos los colores para justificar su causa. Así comenzaba una entrevista en el diario ABC:

      Juan Manuel Sánchez Gordillo (Marinaleda, 1952) se hizo con  las riendas de la pedanía de Marinaleda (Sevilla) en 1979. Desde hace 33 años no ha abandonado su peculiar bastón de mando. Aboga por el comunitarismo y un socialismo anclado en teorías del siglo XIX y principios del XX. Lucha contra el sistema político y económico   actual a base de ocupaciones pacíficas y chantajes mediante la alteración del orden, pero depende del Estado español para sobrevivir con las subvenciones públicas.

       “No ha abandonado su peculiar bastón de mando…”, pensemos. Si funciona su sistema, si la gente le vota, si el paro es 0, si los pisos valen 15 euros al mes, ¿PORQUE VA A TENER QUE DEJAR DE PRESENTARSE COMO CANDIDATO? La gente le elige y punto, pero en la “democracia” de nuestros días (del ABC, de El Mundo, de El País…) el “Gobierno del Pueblo” es variar el Jefe del Ejecutivo cada 4 u 8 años, de azul a rojo y de rojo a azul, para que así la gente piense que poner su papelito en la urna sirve de algo mientras nos acribillan con desinformación y contaminación mediática para que veamos a la verdad como la mentira y al amigo como el enemigo.

  “Este no es un Estado Famélico”, defendía ayer Montserrat Suárez, abogada de Manos Limpias, ante el alcalde de Marinaleda en el programa El Gran Debate, de Telecinco. Ni siquiera tuvo que responder Gordillo, las imágenes de cómo malvivían las familias del bloque sevillano okupado de pisos “La Útopía” desmontaban su argumentación. Las lágrimas de madres y padres a las que dos paquetes de lentejas habían proporcionado tranquilidad para sus hijos durante, al menos, una semana mostraban por sí solas la parte de la crisis que no queremos ver, porque todos los días sabemos la situación de la prima de riesgo, pero no se nos muestra el hambre que están empezando a pasar algunas de nuestras familias. Porque hablar por el libro de Derecho Penal y Civil es muy cómodo, pero levantar la vista y ver la situación real que se está viviendo actualmente en España no es algo que todo el mundo pueda hacer, y gente como la señorita Suárez prefiere enredar, enmarañar, tergiversar y esperpentizar la realidad hasta tal punto que su dialéctica parezca correcta. Y ayer el señor Gordillo, por mucho que hoy los medios traten de manipularlo, dio una clase de Política y de (llamémoslo así) Verdades tanto a tertulianos como a periodistas, que, de una forma humillante para la profesión, trataron de llevar la entrevista a su terreno mediante fórmulas y preguntas tendenciosas que no hacían más que evidenciar el penoso estado en el que se encuentra el periodismo en nuestro país.

  *Aquí adjuntamos un par de vídeos para comprender un poco mejor este tipo de posturas.