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La conspiración de Monsanto y los “Chemtrails”

 

   El pasado mes de abril varios agricultores de Argentina denunciaron a la multinacional norteamericana. En su demanda los agricultores exigen una indemnización monetaria e incluso punitiva por la negligencia, la calidad del producto, la violación de las condiciones de las garantías, la actividad de alto riesgo y la violación premeditada de las leyes de Argentina, ya que entre los cargos que se le imputan a la empresa está el de homicidio.

Los afectados afirman que fueron obligados a sustituir sus cultivos de tabaco nacional por cultivos de mayor cosecha elegidos por Philip Morris (empresa tabacalera estadounidense), que requieren más pesticidas. Por eso fueron forzados a usar Roundup, un herbicida producido por Monsanto que, a pesar de ser efectivo en la lucha contra la mala hierba tiene graves efectos adversos por contener una alta concentración de glifosato, un herbicida de amplio espectro que mata a las plantas por no permitir su absorción de aminoácidos. Los pesticidas de Monsanto contaminaron otros cultivos y los pozos de agua usados por las familias de los agricultores, exponiéndoles a las sustancias toxicas. Entre sus efectos adversos nombran defectos congénitos como parálisis cerebral, retraso psicomotor, epilepsia, defectos congénitos del corazón, síndrome de Down, falta de dedos y ceguera. Ya en febrero de este año el gobierno de Cristina Fernández decidió suspender a Monsanto del registro de operadores de granos generando así un clima de tensión que no es una novedad en el terreno de las relaciones con las grandes firmas del sector agroexportador. Sin ir más lejos, el año pasado suspendió a varias empresas bajo la acusación de “evadir impuestos por sumas millonarias”.

Pero Argentina no es el único país que tiene diferencias con este coloso de la biotecnología. Países como Francia, en el que un agricultor murió en 2004 por la inhalación accidental de uno de sus herbicidas, se han atrevido a desafiar a una empresa que durante más de un siglo ha creado una fuerte controversia en todo el globo por la incertidumbre que generan sus intereses.

                   Cultivos tratados con el herbicida Roundup y resultados a corto y largo plazo

      No se trata de controversias infundadas, sino de hechos objetivos que han dado lugar a una oleada de protestas en todo el mundo. Un estudio de la fundación Amigos de la Tierra Internacional en asociación con La Vía Campesina ha revelado que en Sudáfrica los pequeños agricultores han sido obligados a utilizar los productos de Monsanto, lo que les ha supuesto la pérdida no sólo de su medio de subsistencia, sino de más del 80% de sus cultivos y lo mismo pueden decir en otros países del África Meridional, en Rumanía, en India, etc.

Lo cierto es que hay datos que desconciertan por su turbación al relacionar altos cargos diplomáticos del gobierno de los Estados Unidos con Monsanto. Son ejemplo algunos de los documentos desclasificados por Wikileaks en los que se filtran conversaciones del ex-embajador norteamericano en Francia, Craig Stapleton, en los que éste  recomienda a Washington iniciar una guerra comercial de estilo militar contra cualquier país de la Unión Europea que se oponga a los organismos genéticamente modificados (GM) de Monsanto. Una de las conversaciones con los servicios de inteligencia de su país tras la decisión judicial de Francia de condenar a la compañía biotecnológica es la siguiente:

   “El equipo de la ciudad de París recomienda calibrar una lista de objetivos de represalias que cause algo de dolor en toda la UE ya que esta es una responsabilidad colectiva, además, que también se enfoque en la parte de los mayores infractores. La lista debe ser medida más bien con saña y debe ser sostenible a largo plazo, ya que no debemos esperar una pronta victoria. Pasando a las represalias se deja en claro que la ruta actual tiene costos reales a los intereses de la UE y podría ayudar a fortalecer las voces a la pro-biotecnología.”

   Pero ¿cuáles son los intereses de Monsanto? ¿simplemente el monopolio agrario mundial, el crecimiento de sus beneficios? Muchos periodistas, activistas y otras personas implicadas con el asunto se formulan este tipo de cuestiones, pero poco se puede hacer contra multinacionales respaldadas no sólo por los líderes políticos de la mayor superpotencia de la historia, sino por los dólares de otras compañías e incluso de organismos de “caridad” privados como la Fundación Bill y Melinda Gates, que adquirió en septiembre de 2010 la cifra de 500.000 acciones de Monsanto por valor de 23,1 millones de dólares; además, un reporte de Jeremy Scahill publicado en The Nation(Blackwater’s Black Ops,15/9/2010) reveló que el ejército mercenario más grande del mundo, el Blackwater (ahora llamado Xe Services, fue acusado de cometer crímenes y abusos en Irak en nombre del ejército estadounidense) le vendió servicios clandestinos de espionaje a la trasnacional agrícola. Todo esto es confuso y difícil de cohesionar, ¿qué es lo que está pasando?


Crecimiento de cultivos transgénicos en el mundo (fuente: página web de Monsanto)

 

 

En el año 2010, el periodista estadounidense Michael Murphy presentó un documental sin precedentes, ¿Qué nos están fumigando? (“What in the world are they spraying?”).En el film, Murphy lleva a cabo una investigación sobre geoingeniería a escala agregada y sobre los denominados Chemtreils (estelas químicas rociadas por aviones a reacción). Ingenieros de medio mundo, en consonancia con el gobierno de USA han desarrollado un plan para (según ellos) frenar los efectos del cambio climático. El sistema consiste en rociar desde aviones a reacción micropartículas de aluminio, bario y estroncio para que queden suspendidas en la estratosfera con la intención de reflejar las radiaciones solares más perjudiciales para la biosfera terrestre.

    Pero lo cierto es que parece que las funciones de los denominados Chemtreils son otras. En el documental, Michael Murphy se sirve de la colaboración de agricultores e ingenieros químicos  de diversas zonas de los Estados Unidos para medir los niveles de aluminio en diferentes zonas por las que pasan los aviones “fumigadores” y los datos que obtienen son realmente alarmantes: la acidez (PH) del suelo para cultivos varía de forma inquietante, el agua se vuelve tóxica y los niveles de partículas de aluminio en aire supera 61 veces el máximo de alerta medioambiental, (que es mil partículas de aluminio por cada mil millones), algo que afecta de forma terrible a todo tipo de vida tanto animal como vegetal. Las fuentes que corroboran los riesgos de el uso de óxido de aluminio en nuestra atmósfera son muchas: Francis Mangels (biólogo del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), Lenny Thyme (profesor de química inorgánica en la Universidad de Oregón), el doctor James Rota, el escritor G. Eduard Griffin expertos de diferentes universidades de USA y de Bélgica y un largo etcétera de eruditos en materia química. Tras el conocimiento de todo este cóctel de datos surge una cuestión que genera la respuesta más clarificadora: ¿Qué tiene que ver entonces Monsanto con los Chemtreils?

Poco tiempo antes del rodaje del documental salió a la luz pública a través del IFPRI (Instituto Internacional de Investigación en Política Alimentaria) el hecho de que la transnacional Monsanto estaba desarrollando un gen de resistencia al aluminio y pocos meses después se le otorgó al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos la patente de una semilla transgénica resistente al aluminio (número de patente #7582809). ¿Simple casualidad o intereses ocultos? Eso como siempre queda a merced del criterio del lector. De todas formas, no sería de extrañar que una multinacional que ha trabajado para el gobierno en proyectos militares tan letales como el Agente Naranja sea la responsable de una conspiración a escala mucho más grande, y a las pruebas me remito.

 Cielo de California en la actualidad tras el paso de varios aviones a reacción, cuyas estelas deberían mantenerse durante 10 segundos (izquierda)          

Aviones militares estadounidenses fumigan con “Agente Naranja” en la Guerra de Vietnam (derecha)