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“Si pitan el himno, se aplaza el partido y se juega a puerta cerrada” (Esperanza Aguirre), “Los radicales piden ikurriñas y senyeras en la final de la Copa” (diario La Razón). “#LahuelgaNoEduca” (hastag en Twitter). Nos hemos vuelto locos. La hipocresía y todo lo que esta palabra implica se está convirtiendo en reiterativo y actual casi hasta la náusea.

Hoy alumnos y profesores (da igual la cifra, porque como de costumbre es adulterada por las dos partes implicadas) se han declarado en huelga y han salido a la calle para protestar en contra de las reformas del gobierno del PP en materia de educación (subida de tasas universitarias, reducción del número de becados, etc.). La huelga, sobre todo antaño, ha sido y es una herramienta del pueblo para frenar lo que considera como “excesos”  del gobierno en sus funciones y aunque hoy muchas veces es criticada por  considerarse como una especie de instrumento de “disidencia controlada” en la que los sindicatos mayoritarios reciben coba mediática a cambio de no hacer mucho ruido, lo cierto es que no podemos olvidar que muchas de las personas que nos manifestamos en contra de los recortes no tenemos afiliación sindical y protestamos para reclamar derechos que tendrían que ser inalienables. Es inútil tratar de menospreciar el contenido de la huelga de hoy alegando que el no ir a clase no arregla las cosas y no educa. ¿Y qué nos educa en esta sociedad? Miremos a nuestro alrededor (sí, me voy a permitir el lujo de caer en los tópicos de siempre): La tauromaquia, un maltrato animal en toda regla que es definido por la real academia como “arte”. Sus defensores dicen que la especie nace para eso, que no sufre, que si no se extinguiría…¿Ha nacido el ser humano entonces para ser esclavo de su trabajo? Los detractores del “arte taurino” pensamos que ningún animal tiene superioridad sobre otros, y mucho menos el ser humano, que es el único que en lugar de adaptarse a su ecosistema, lo destruye. Señores, no somos más antiguos que el Universo, la  Tierra no es sólo nuestra y tenemos que empezar a asumirlo.

¿Nos educan entonces los medios, con su “desinformación”, esclavos de intereses económicos y carentes de objetividad? Por supuesto que no y claro que hay que ir a clase, pero faltar en días como hoy supone una mínima posibilidad de que en los años venideros todos podamos acceder a la educación universitaria con igualdad de oportunidades (partiendo de una igualdad de recursos, porque de forma contraria la igualdad es ficticia o inexistente). Este tema de los medios es, si cabe, el más preocupante. Intentan que nos culpabilicemos por todos los males que rodean al país (paro, delincuencia, desigualdad). Diarios como La Razón, o La Gaceta, encadenados a líneas editoriales sectarias tratan de “haraganizar” a todo ser que se manifieste en contra del sistema socioeconómico establecido, y criminalizan día a día a lo que consideran “nacionalismos excluyentes”. Y lo peor es que luego salen políticos de la talla de Esperanza Aguirre apoyando los calificativos de “radicales” y antisistemas”. No estoy con esto diciendo que esté a favor o en contra de los nacionalismos gallego, vasco y catalán, simplemente recalco el cinismo que demuestran ciertas declaraciones de la Presidenta de Madrid: “Si pitan el himno, se suspende el partido”. Acto seguido el Tribunal Supremo de Justicia (que, por desgracia para Montesquieu,  depende del Ejecutivo y del Legislativo, ya que la División de Poderes en este país no es más que una engañifa) autoriza una manifestación de la Falange el mismo día y en la misma ciudad, ¡que suerte de libertad de expresión que tenemos!. ¿Qué es lo que quieren? ¿Sangre? ¿Algún hecho que difumine y distraiga a las masas del grave momento por el que transita España? ¿Volver a enfrentar a las “dos Españas? Si hay un nacionalismo excluyente es el que practica gente como Esperanza Aguirre y su partido. España por encima de todo, unida bajo una misma bandera (pero de la que quedan fuera inmigrantes, separatistas, rojos, etc.) y democrática por encima de todo, no como la que quieren esos nazionalistas etarras y antiespañoles que son tan malos. ¿Y el Rey que tanto idolatráis, que es el adalid de esa imagen democrática de la que presumimos por el mundo, quién lo ha elegido? ¿Alguno de estos españolitos tan democráticos ha votado por él como candidato para Jefe del Estado? No, porque fue Francisco Franco quién otorgó la Jefatura de Estado de forma ANTIDEMOCRÁTICA a Juan Carlos I.

Lo peor de todo es que digan que los que van a pitar, estáran agrediendo a la Monarquía, que es la imagen que representa un país fuerte y unido. Para los que afirman esto y que tanto aman la España “única, grande y libre” , decir que la estirpe de su líder, la de los Borbones, no es muy española que digamos…más bien algo afrancesada y que Juan Carlos I ni siquiera es español de cuna, nació en Roma. Y qué decir de la Reina, que ni es española ni sabe hablar castellano prácticamente.Es igual, es más fácil ponerse un velo en los ojos y obedecer a “los de arriba” como si fuesen deidades. Realmente empiezo a temer por un Estado de Bienestar que se está convirtiendo de forma paulatina en Policial, porque cuando los líderes son despóticos y el pueblo lo sabe, tarde o temprano las cosas cambian a mejor, pero cuando el pueblo es el que aplaude las injusticias, la democracia está perdida.