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No hace mucho, me llamó la atención el discurso de una niña estadounidense de 12 años y sus palabras acerca de los iconos patrióticos de su nación, y de su contenido poco humano, fue el siguiente:

“La bandera americana está por el hecho de que esa tela puede ser muy importante. Es contra la ley dejar que la bandera toque el suelo o dejar que ondee cuando el tiempo es malo. La bandera tiene que ser tratada con respeto. Puedes decir lo importante que es esta tela porque cuando la comparas con la gente ves que es tratada mucho mejor. Nadie se preocupa si una persona sin techo toca el suelo. Una persona sin hogar puede permanecer toda la noche en el suelo sin que nadie le recoja, le ayude y le cobije de la lluvia. Los niños de la escuela tenemos que jurar lealtad a este trozo de tela cada mañana. Nadie jura lealtad a la justicia, a la igualdad o a la decencia humana. Nadie tiene que prometer que la gente tendrá un sueldo adecuado, o la comida suficiente para alimentarse, o las medicinas necesarias, o agua potable, o aire libre de contaminación. Todo lo que tenemos que prometer es amar a un rectángulo de tela roja, blanca y azul”.

 

En 1936, individuos de muchos países y estilos de vida se unieron para formar las Brigadas Internacionales que lucharon en España para proteger a la democracia de las fuerzas fascistas del Generalísimo Francisco Franco. Charles Nusser, un veterano de la Guerra Civil Española relata este incidente de patriotismo internacional: “Sam Gonshak y yo, ambos veteranos de esta guerra, estuvimos en Guernica el 1 de junio de 1985 (día en que se conmemoraba la Guerra Civil). Nunca olvidaré el discurso del organizador del acto. Se refirió a Sam y a mí como patriotas del mundo. Siempre ha habido muchos patriotas de diversos países, especialmente del nuestro, Estados Unidos, intentando saltar al cuello de los patriotas de otros.

 

Estos dos “Patriotas del Mundo” que viven en Estados Unidos quieren que el Gobierno de Washington deje de destruir a los demás con bombas, misiles y escuadrones de la muerte. Éste no es sólo un ideal bueno y noble, es una necesidad histórica. Es la mejor forma de seguridad. Más pronto o más tarde los americanos descubrirán que no pueden vivir sólo ondeando la bandera. Empezarán a introducirse en la realidad, enfrentándose a las irracionalidades e injusticias de un sistema que produce extravagancias sin fin del superpatriotismo (impuestos a las clases pobres, presupuesto militar desmesurado, odio al extranjero, etc.). Es necesario desvelar las mentiras y subterfugios que mantienen a la plutocracia rica y truncan el desarrollo de políticas que realmente servirían a las necesidades de la humanidad.

 

“Las tres grandes riquezas del pueblo norteamericano son: la libertad de hablar, la libertad de conciencia y la prudencia de no utilizar ninguna de las dos”, Mark Twain.